La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 9 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Piqueo de la semana
    El especialista
    Interfaz
    Dr. Tecno
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Moda
    Orientación
    Gastronomía
    Arte
    El Aguacate
    Libros
    Cocina de Patricia
    Salud y Belleza
    Vivienda
    Personaje
    Turismo
    Tendencias
    Cine
    Desde las encantadas
Arte 
El Salón ¿Todo vale?
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Los cuadros han sido retirados. Otro Salón de Julio terminó, dejando una sensación de vacíos y de ausencias repetidas.

Solo 27 obras  de 27 artistas admitió el jurado del Salón de Julio 2007 (se presentaron 214). La ganadora fue María Gabriela Chérrez (25) con el título Ardo por un semental que me llene toda.

En su explicación sobre la conceptualidad de la obra, la autora dice:  “Si bien en occidente hemos heredado ya lo que se puede llamar toda una tradición de arte feminista, queda sin embargo la percepción de una sentida brecha en la sintonía que nuestro propio contexto puede lograr con las problemáticas culturales del mundo europeo o norteamericano, donde se han venido gestando estos discursos desde hace prácticamente cuatro décadas”.

En el Informativo  Nº 2 del Salón de Julio 2007, Manuela Ribadeneira, directora del Salón, expone por qué se otorgó el primer  lugar.  “Se premió la obra Ardo por un semental que me llene toda por el recurso inteligente de los materiales y el uso de los materiales en relación con el contenido de la obra. Su factura es excelente”.

 Jimmy Mendoza, ganador del Salón en 1996, en su apreciación sobre la muestra que se presentó hasta el 25 de agosto pasado expresa: “El error está en la clientela, que por su falta de nivel caen en el bluff (farsa) de una supuesta buena idea, que está muy lejana de ser una obra de arte, ejemplo Grupo Timbiriche (Paccha, Jaén y Mendoza), perfecto ejercicio de ridiculización contemporánea”.

Los tres artistas componentes del grupo propusieron la obra Etc. en quichua. Un mapa del Ecuador y otro de la provincia del Guayas  destruidos y sobre los cuales están pintados con marcador permanente un hombre y una mujer desnudos.

Un cuadro totalmente conceptual y del cual Mendoza expone que fue concebido y realizado en quince minutos. A los tres artistas, que han ganado algunos premios de pintura, les dio pereza esperar a que David Santillán entregue su obra (rechazada) y al final de la tarde “la broma” del Grupo Timbiriche fue admitida.

Marcel Duchamp (1887-1968),  a quien se le endilga el origen del arte conceptual, famoso por su urinario (La fuente, 1917), con el que pasó a la historia por ser considerada la obra de arte contemporáneo más influyente, decía: “Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros”.

Análisis  de un crítico
Rodolfo Kronfle, en su artículo publicado en EL UNIVERSO el 18 de agosto anterior, expone: “Es probable que el análisis más prudente del Salón de Julio de este año sea uno que nos permita sacar algunas conclusiones del estado de cosas actual en nuestra escena. Creo que existe una suerte de consenso de opiniones en torno a lo flojo de esta edición, y esto va más allá de cuántas obras sobran o cuáles de las meritorias no entraron; es que simplemente en su conjunto la exposición como tal no inquieta, no moviliza, no emplaza, no afecta”.

Algunos asistentes al Salón, como Lorena Vargas, piensan bien de la exposición. “Me parece positivo todo esfuerzo por mostrar el arte de nuestros pintores”. En la misma línea Cecilia Sánchez opina. “Hay algunas cosas raras que no se alcanzan a entender, también pocos cuadros, pero es saludable tener estos espectáculos en la ciudad”.

Roberto Gómez considera que es muy bueno el apoyo al arte contemporáneo. “Este arte crea reacción en la sociedad y hace pensar a las personas”. Fabricio Ponce dice: “No me molesta, pero tampoco me entusiasma demasiado, vengo a mirar para disfrutar del arte propuesto”.

Exigencias
Mendoza sugiere que exigir nivel es política para todos los ángulos, donde están incluidos dirección del museo, comisarios estéticos (curadores) y sobre todo público.

Fuertemente reclama y contempla. “Hasta cuándo podemos celebrar la broma, la ironía y el despropósito enmascarados en buenos montajes, sobriedad y dinero al momento de presentar las obras. Parecería que la cultura del arte contemporáneo es la cultura del maquillaje, porque creo que premian otras cosas más que el fondo de la obra en sí, parece que  ahora a la gente le interesa más si tu camiseta es Polo o second hand”.

Melvin Hoyos, director de Cultura y Promoción Cívica del Municipio de Guayaquil, en el Informativo  Nº 1 del Salón de Julio 2007, considera que en los últimos cinco años el arte contemporáneo se posesionó y maduró en Guayaquil. Explica también que el Salón de Julio se ha mantenido fiel a su política y objetivo, logrando que la pintura local y nacional se posicione dentro del campo del arte contemporáneo.

Para el pintor Eloy Palacio, el proceso institucional del Salón lo ha llevado a una especie de callejón sin salida, que se expresa en la última muestra donde se observa un síntoma o simbolismo general de la cultura plástica en Guayaquil. Desolación por la cantidad y calidad de las obras.

El crítico y curador cubano Gerardo Mosquera, miembro del jurado del Salón de Julio 2006, quien ha escrito algunas de las tesis más importantes sobre la situación del arte en Latinoamericana, dice en Atlántica, Revista de las Artes, Las Palmas de la Gran Canaria: “En el terreno artístico contemporáneo, la importancia se suele homologar con la corriente de opinión dominante, o asociar a un amplio reconocimiento internacional que, a su vez, depende de los circuitos establecidos”.

Lupe Álvarez, curadora cubana radicada en Guayaquil, en el Informativo  Nº 1 del Salón opina: “Con puntos altos y bajos el Salón de Julio ha tenido un profundo y sostenido camino hacia su renovación conceptual. El siglo XXI ha marcado para sus organizadores grandes retos, ya que su reingeniería implica el enfrentamiento a modos de ver el arte muy arraigados en la conciencia común”.

Crítica necesaria
Palacio comenta que el arte a nivel mundial suscita discusiones enconadas, lo que pasa es que el área de combate tiene características distintas según el lugar y nivel del público. Agrega que  en las sociedades metropolitanas, la crítica de arte es una institución.
En Guayaquil es un espacio muy marginal y ha caído en el lugar común de la opinión. “La crítica se mueve con el criterio, que es la superación de la opinión mediante el concepto académicamente aplicado”.

Propone un instrumento de mediación  para lograr que la crítica tenga un espacio de culturización e interacción con el público, que podría ser un Salón de crítica paralelo al de pintura, del cual ya tiene hasta el nombre, Humberto Moré.

Mendoza se pregunta y se contesta: Y ante esto, ¿qué hay? ¿Cuál es la alternativa? Estamos en un periodo brillante, en un neorrenacentismo o todo es decadencia. “Particularmente pienso que Lupe Álvarez, Tania Sacoto, Gerardo Verdecia (reside en España) y el grupo La limpia (Rubira, Santillán, Falconí y Ricky Coello)  refrescan y actualizan la escena”.

Sobre la política para elegir el jurado señala: “Habrá que reflexionar cuáles son los códigos, las coordenadas para decidir cuál es el modelo de arte que nos represente”. Y que invite a ser más crítico al público, ya que esto es una manera de crecimiento espiritual.

La potencia creadora del arte posibilita la conceptuación de una nueva sociedad humana donde la libertad y la solidaridad podrían encontrar una concreción real”.

Eloy Palacio

No toda buena idea es una obra de arte. Se vienen premiando buenas ideas y en el arte hay una cosa mística que se llama la trascendencia, cuando tú puedes hacer flotar algo material. Hay que abandonar lo banal”.

Jimmy Mendoza


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados