El ex presidente de Filipinas Joseph Estrada fue condenado este miércoles a cadena perpetua, después de que un tribunal anticorrupción lo declaró culpable de saqueo.
La antigua estrella de cine de 70 años, que fue derrocada en una revuelta respaldada por el Ejército en el 2001, escuchó impasible la sentencia.
"Pensé que el papel de la justicia prevalecería aquí, pero realmente es un tribunal arbitrario", dijo a los periodistas Estrada, que llevaba un traje filipino tradicional y su habitual muñequera.
El ex mandatario, que quedó además inhabilitado para ejercer cargos públicos, no irá a prisión inmediatamente. El tribunal le ha permitido volver a su villa, en el este de Manila, hasta nueva orden.
Estrada apelará el veredicto, y el caso llegará a la Corte Suprema para una revisión automtica.
La presidenta Gloria Macapagal Arroyo, que fue la vicepresidenta de Estrada y fue impulsada al poder por la fuerza de los cargos en contra del ex mandatario, dijo que debía acatarse la decisión judicial.
Estrada fue acusado de saqueo a partir de cuatro cargos de corrupción, que involucraban la malversación de fondos por unos 4.000 millones de pesos (85 millones de dólares).
Los abogados dijeron que fue condenado por dos cargos: por recibir sobornos por juego ilegal y aceptar comisiones en la venta de acciones a fondos de pensión gubernamentales. Estrada fue absuelto en otros dos cargos.
Uno de los personajes más coloridos en el mundo de la política filipina, el período de Estrada en la presidencia estuvo marcado por reportes de decisiones políticas tomadas tras largas ncohes de copas, millones de pesos ganados o perdidos en sesiones de juego, e innumerables historias de amantes y despilfarros.
Muestra de que Estrada aún conserva simpatías en el pueblo filipino, en el exterior del tribunal unos 300 seguidores ondearon pancartas y pronunciaron discursos contra el Gobierno, pero se comportaron pacíficamente.
La multitud fue mucho menor que los miles esperados, y los policías antidisturbios enviados para vigilarlos comían y hablaban entre ellos en medio de la lluvia matutina. Algunos se sentaron, con los escudos a su lado.
Algunos analistas y grupos de la oposición dijeron que la demostración de fuerza era una respuesta exagerada por parte de un Gobierno temeroso de que se repitieran los incidentes del 2001, cuando una multitud pro-Estrada intentó irrumpir en el palacio presidencial.