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Capo se quedó sin ‘soplos’ militares |
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| BOGOTÁ. Soldados y el jefe militar de Colombia, Mario Montoya, junto a Diego Montoya (c). | | |
| Septiembre 12, 2007
BOGOTÁ | AGENCIAS
Como líder de un cartel de la droga se pudo evadir escondido entre un batallón militar.
Diego Montoya Sánchez, el narcotraficante capturado el pasado lunes y que era uno de los diez fugitivos más buscados del mundo, tenía nexos en las Fuerzas Armadas de Colombia al extremo de haber sido escondido en un carro militar dentro de un batallón para evitar que otros soldados lo apresen.
Esa ayuda acabó cuando el mando militar de ese país separó y apresó a oficiales de alto grado cómplices de Montoya, líder de la banda que la Policía local desbarató el mes pasado en Ecuador con cinco toneladas de cocaína.
Una decisión fue la clave para capturar al narcotraficante buscado por la DEA, el FBI y la CIA durante diez años: la depuración de la fuerza pública, incluida la cúpula naval de Colombia.
Mario Montoya, máximo jefe militar en Colombia, reveló que tras comprobar que en las Fuerzas Armadas ocurrían “soplos” al ver que fallaban todos los operativos para buscar al capo, personal de contrainteligencia decidió investigar adentro de su dependencia y comprobó que Diego Montoya contaba con amplio personal que le informaba las acciones para capturarlo, incluso para anticipar los operativos marítimos militares para evitar el tráfico de droga por esa vía hacia el exterior de Colombia.
Diego Montoya fue el líder del cartel del Norte del Valle (en la región centro-oeste de Colombia) y de la red de narcotráfico en la Costa ecuatoriana que el mes pasado se descubrió en el operativo Huracán Azul.
El general Montoya indicó en el diario El Tiempo de Bogotá, que desde entonces las autoridades buscan al mayor retirado Juan Carlos Rodríguez Agudelo quien, según la Fiscalía, es el jefe de seguridad de Don Diego, como se lo identificaba al capo, además de ser el hombre que entrenó y armó una especie de “fuerzas especiales” con las que este quería rescatar a su hermano Eugenio, preso en una cárcel colombiana, la de Cómbita.
Además, la injerencia de Montoya Sánchez llegó al extremo dentro de las fuerzas castrenses de Colombia que en dos batallones, Cartago y Zarzal, lo escondieron en vehículos militares y disfrazaron de soldados a los demás narcos que lo acompañaban para que pudieran evadir el cerco policial.
El rotativo reveló que en el proceso que se sigue por aquella infiltración se encuentran apresados dos coroneles, cuatro mayores, dos capitanes y dos tenientes, además de tres suboficiales, sindicados con la figura de delinquir.
Los operativos que el narcotraficante realizaba para exportar la droga a Estados Unidos también contaban con la complicidad de miembros de las fuerzas de su país, pues estos se anulaban cuando los informantes revelaban los planes antinarcóticos para ejecutar las aprehensiones.
Su comienzo El capo inició sus actividades ilícitas a inicios de los años noventa traficando pequeñas cantidades de base de coca desde el departamento del Putumayo, fronterizo con la provincia de Sucumbíos, Ecuador.
Fue a partir de la captura de los principales capos cuando la jerarquía de Montoya Sánchez dentro de la mafia colombiana comenzó a ascender, a mediados de esa década, en que Montoya empezó a subir dentro de la jerarquía de mafiosos, asociándose con Juan Carlos Ramírez, Chupeta, detenido en agosto pasado en Brasil, y Hernando Gómez Rasguño, extraditado este año a EE.UU.
La investigación concluyó con operativos que incluyeron el hallazgo de cinco toneladas de coca y áreas para esconderla cerca a los puertos Chanduy y Jambelí, en Guayas y Manabí.
Se calcula que su fortuna alcanzó los $ 1.000 millones luego de “exportar” a EE.UU. alrededor de 1.000 toneladas de cocaína. Estas cifras que reporta El Tiempo hacen que lo consideren el sucesor de Pablo Escobar, el mítico líder del narcotráfico colombiano en la década del ochenta.
CAPOS DE LA DROGA
Pablo Escobar Gaviria Líder del cartel de Medellín y congresista de Colombia. Se lo vincula al asesinato de más de 2.000 personas por sicarios y actos terroristas. Fue uno de los criminales más buscados del mundo a inicios de los años noventa. Acumuló una fortuna superior a $ 3.000 millones y fue uno de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes. Murió abatido por la policía el 2 de diciembre de 1993.
Clan Rodríguez Orejuela Los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela fueron los fundadores del cartel de Cali, del que se afirma llegó a controlar el 80% de la cocaína exportada de Colombia a Estados Unidos. Capturados en 1995 y mientras cumplían una condena de siete años de prisión por narcotráfico, Bogotá autorizó su extradición a EE.UU., donde se los condenó a una pena de 30 años de prisión.
Chupeta Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, reunió una fortuna de 1.800 millones de dólares por el narcotráfico y luego huyó de Colombia afirmando que las autoridades le incumplieron un acuerdo de delación premiada. Pertenece al cartel del Valle del Norte y se lo responsabiliza de ordenar 350 asesinatos e introducir mil toneladas de cocaína en EE.UU. Para no ser identificado se realizó dos cirugías plásticas en Brasil, donde fue capturado.
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