El presidente del Senado de Brasil, Renan Calheiros, se salvó el miércoles de ser expulsado del congreso cuando fue rechazado el juicio político al que era sometido por sospechas de corrupción.
Tras una sesión a puertas cerradas, la dirección del Senado anunció que el juicio político a Calheros fue rechazado por 40 votos a 35 votos. Hubo seis abstenciones.
Se necesitaba de una mayoría simple de los 81 senadores para aprobar el juicio, lo que según las normas del congreso brasileño conlleva a la expulsión y quedar impedido por dos mandatos, u ocho años, a concurrir a un cargo de elección popular.
Calheiros, un veterano político de 51 años, lucha desde mayo pasado contra denuncias periodísticas de corrupción que van desde supuestamente haber recibido sobornos de una empresa privada de construcción, hasta falsificar su declaración de impuestos.
El presidente del Senado, un estrecho aliado del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, ahora deberá enfrentar al menos otros tres pedidos de investigarlo y someterlo a juicio político en el congreso, solicitudes formuladas por partidos opositores.