En la fábrica de bicicletas Dahon en Shenzhen, los dedos de Zhang Jingming se mueven rápida y metódicamente; toman asientos de bicicletas, los envuelven en cartón y cuidadosamente los sujetan a unos cuadros.
Zhang, quien trabaja 45 horas a la semana, gana el equivalente a 263 dólares al mes; apenas en febrero ganaba sólo 197 dólares. En parte, su sueldo ha mejorado por trabajar de manera más eficiente. “Cuando empecé no era así de veloz”, dijo.
Pero una buena parte refleja un aumento que Zhang recibió: de 1,32 centavos de dólar por cada asiento de bicicleta, a 1,45 centavos. Es una pequeña diferencia que es indicio de un importante cambio.
Los salarios chinos están al alza. No existen cifras fidedignas de los salarios promedio; los datos económicos del gobierno son notablemente poco fiables. Pero dueños de fábricas y expertos que monitorean el mercado laboral de esa nación dicen que los negocios batallan para encontrar trabajadores capacitados y tienen que pagarles más dinero a los obreros que pueden encontrar.
Y es probable que el aumento de salarios en China lleve a precios más altos en Occidente: en el centro comercial, el supermercado, incluso en la gasolinería.
Las compañías chinas ya han pasado algunos de sus costos más elevados a los clientes extranjeros. Los precios de artículos chinos, después de años de una disminución gradual, se han elevado en un 1,2 por ciento desde febrero, de acuerdo con el Departamento del Trabajo de Estados Unidos. Las compañías y contratistas de China también pasan el costo del creciente valor de su moneda, el yuan, que subió un 8,8 por ciento frente al dólar en los últimos dos años.
Durante décadas, muchos economistas laborales dijeron que la enorme población de China proporcionaría una fuente casi inagotable de trabajadores. En lugar de eso, comenzaron a aparecer escaseces esporádicas de obreros en 2003, en fábricas del delta del río Perla en el sureste de China. Ahora ese fenómeno se ha extendido a fábricas en toda la costa china, afirman los especialistas.
En entrevistas, ejecutivos de fábricas en todo el país se quejaron de que se ven obligados a dar aumentos de dos dígitos para poder encontrar y conservar a trabajadores jóvenes en todos los niveles de aptitud. Hace tres o cuatro años, comentó Zhong Yi, vicegerente general de una fábrica de chaquetas de cuero en Hangzhou, entre 800 y 1.100 yuanes al mes (entre 105 y 145 dólares) “era un buen sueldo”. “Ahora”, dijo, “1.500 es lo mínimo” (198 dólares).
Los funcionarios chinos de inmediato dicen que no hay una escasez general de trabajadores, más bien, hay una escasez de trabajadores jóvenes dispuestos a aceptar los bajos salarios que predominaban en los años 90. Fábricas en ciudades como Guangzhou están en busca de obreros jóvenes, al mismo tiempo que las oficinas de empleos consideran que es un éxito si alguien mayor de 40 años puede encontrar cualquier empleo en menos de un año.
“Ahora aceptan a obreros de poco más de 30 años”, comentó Jonathan Unger, director del Centro China Contemporánea en la Universidad Nacional de Australia, en Canberra, “pero cualquier persona mayor que eso cree que no puede aguantar las condiciones, los días de once horas”, además de trabajar en fines de semana y una tediosa vida en dormitorios propiedad de las fábricas.
El rechazo de los dueños de las plantas a contratar trabajadores mayores de 35 ó 40 años choca con la realidad demográfica de la política china de un solo hijo.
La cantidad de trabajadores en el rango de edad de 20 a 24 años ya comenzó a disminuir, a medida que un mayor número de ellos va a la universidad en lugar de entrar a la fuerza laboral después de la preparatoria, y la Organización Internacional del Trabajo proyecta que los trabajadores de este rango de edades disminuirá poco a poco por lo menos hasta 2020.
En pueblos desde la zona tropical de Gaoyao, en el sureste de China, hasta la polvorienta Houxinqiu en el noreste, es notable la pequeña cantidad de adultos jóvenes que se quedan después de que tantos se han ido a las ciudades. Un sondeo gubernamental reciente de 2.749 pueblos en 17 provincias y regiones autónomas descubrió que en el 74 por ciento de los pueblos no había trabajadores aptos para viajar a ciudades distantes, de acuerdo con la agencia noticiosa oficial Xinhua.