La alteración del ritmo interno puede hacer a la persona más propensa a afecciones cardiovasculares y gastrointestinales.
Se lo llama comúnmente reloj interno y es el que alerta al organismo a cumplir actividades rutinarias como comer y dormir. Según los médicos consultados, es el ritmo circadiano y su ciclo aplicado en la alimentación diaria que podría asegurar a cualquier persona una buena figura toda su vida.
Para la nutricionista Silvia Alejandro, este fenómeno psicológico-rítmico puede determinar los patrones de alimentación y regular el organismo.
La especialista explica que la programación de estos procesos está a cargo de un marcapasos interior, una especie de regulador central que, para un adecuado funcionamiento, requiere del apoyo de indicadores externos o ambientales.
Por su parte, Roxana Valdez, dermatóloga y alergóloga, quien escribe un libro sobre el estilo de vida femenino, ve al ritmo circadiano como un método que bien aplicado puede permitir la ingesta libre de alimentos sin que incida en un exceso de peso.
Para llegar a ello, Valdez explica que se deben tomar en cuenta las oscilaciones que cada 24 horas determinan en qué momento del día los alimentos dejan de transformarse en energía para convertirse en grasa.
Esta información puede ser más efectiva en el proceso de disminución de peso que las dietas restrictivas.
Un ejemplo de ello, añade, es la tendencia a asimilar más rápido la comida de la noche, ya que después de las 22:00 los alimentos empiezan a convertirse en grasa.
Liberación hormonal
Las especialistas coinciden en que los horarios de alimentación durante el día radican en el correcto funcionamiento del ciclo circadiano, cuyo proceso responde a ritmos hormonales.
En su investigación, Valdez menciona que estos funcionan como sistema de dos fases: matutina y nocturna, que generan ritmos capaces de regular los tiempos de sueño y vigilia.
Durante la noche, la ausencia de luz estimula la producción de melatonina (antioxidante) y serotonina. Esta última es un mediador del sueño, antidepresivo, genera felicidad y tranquilidad. Además frena la producción de otros mediadores estimulantes como la adrenalina y la dopamina, cuya presencia se eleva en el día.
Según Valdez, la serotonina reduce el apetito y deseos de comer dulces y harinas. Es por eso que comer muy tarde genera una alteración del ritmo circadiano que eleva por más tiempo esta hormona provocando un rechazo al desayuno y un impulso al consumo de harinas en la tarde.
También advierte que la falta del desayuno o uno muy escaso produce oscilaciones de la glucosa que ponen en peligro el funcionamiento del cerebro, destruye las proteínas musculares, el colágeno de la piel y los ligamentos.
Tiempos alimenticios
Para Alejandro, lo ideal es tener de cuatro a cinco tiempos de comida, repartidos porcentualmente para evitar que las rutas metabólicas se estresen.
La experta sugiere consumir el 20% del total de alimentos del día en el desayuno, 10% en la media mañana, 35% en el almuerzo, 10% en la tarde y 25% en la noche. En esta fase entra en acción el ciclo fisiológico humano, que se fundamenta en la capacidad de cada persona para procesar sus alimentos en tres tiempos regulares de 8 horas.
Menciona que de 13:00 a 21:00 se ingieren y digieren los alimentos, por ello es el tiempo más adecuado para hacer las comidas más importantes.
Desde las 21:00 hasta las 06:00 es el lapso de asimilación. “Allí se absorben y se usa parte de los alimentos que se ingieren; es el tiempo del reposo digestivo, por lo tanto conviene no ingerir alimentos”.
Desde las 06:00 hasta las 13:00 es el tiempo de eliminación de desechos corporales y restos de alimentos.
Alejandro recuerda que el reloj interno es distinto en cada persona, por ello los horarios citados son aproximaciones.
Alteraciones
El estrés y la ansiedad provocados por viajes largos, trabajos rotativos o nocturnos y la tensión acumulada por un ritmo de vida intenso, pueden alterar el ciclo circadiano, señala la nutricionista Janet Gordillo.
“Se come cualquier cosa a cualquier hora, son habituales los precocinados y embutidos en las cenas. El desajuste de horarios y el desorden de la dieta afectan directamente al sueño y deterioran la salud”, sostiene.
Esta alteración puede hacer a la persona más propensa a afecciones cardiovasculares, gastrointestinales y en otros casos puede haber pérdida de apetito o casos de ansiedad.