En octubre diez escuelas harán una gincana para demostrar la forma de alimentarse.
¿Qué es esto?, pregunta Luis Espinel, un supuesto científico que sostiene una berenjena de plástico en la mano frente a unos 300 niños.
Ellos, que pertenecen a cuatro escuelas fiscales reunidas en la Antonio Ricaurte, guardan silencio.
De pronto alguien se atreve y dice: ¡un aguacate! No, dice Espinel, un actor del grupo Ciencia Divertida que desde julio pasado ha hecho 20 presentaciones del programa sobre nutrición Madrina Banana en igual número de escuelas.
¿Qué será, una berenjena o un astronauta?, insiste nuevamente Espinel, y entonces todos los niños aciertan: ¡una berenjena!, gritan al unísono. Así los estudiantes de las escuelas Antonio Ricaurte, Vicente Rocafuerte, San Francisco de Quito y República de México inician su aprendizaje sobre la clasificación de los alimentos.
Utilizando bromas, el chef Peperoni (Fernando García) y el científico Espinel explican a los chicos cuáles son los alimentos protectores, energéticos y formadores.
Luego de la explicación los animadores solicitan una asistente. Álison Bernabé, de sexto básico de la escuela Vicente Rocafuerte, se para junto a ellos y saca los alimentos de una canasta. ¿Qué tipo de alimento es este?, pregunta a sus compañeros mientras les enseña una naranja plástica. ¡Protector!, gritan los chicos que antes aprendieron que las frutas proveen de defensas al cuerpo humano para protegerlo de las enfermedades.
La clase continúa pero esta vez el chef hace que su asistente ponga en un pizarrón en forma de triángulo la ubicación de los carbohidratos, las proteínas y lácteos. La presentación termina a las 11:00 con un concurso. Jonathan Ramos, Álison Bernabé y Roberto España, de entre 8 y 10 años, deben preparar el desayuno, el almuerzo y la cena poniendo en una canasta los alimentos correctos.
El desayuno de Álison (del sexto básico de la escuela Vicente Rocafuerte) fue correcto puso en una canasta: leche, huevos, cereales y frutas. Pero al almuerzo de Jonathan, que tuvo fréjoles, arroz, pollo, pescado y carne, le faltó frutas y vegetales.
“A mí me gusta el arroz con menestra”, dice el niño del mismo grado de Álison.
Roberto, de quinto básico de la escuela Ricaurte), dice en cambio que él prefiere los tallarines y el arroz en la merienda, porque no sabía que también lleva vegetales.
“Con este programa además de enseñar a los chicos descubrimos si se están alimentando bien”, explica Isauro Vivanco, coordinador del Plan Escolar de Mejoramiento Integral al que pertenecen estas escuelas y otras 159 que se benefician del convenio entre el Municipio, la Universidad de Guayaquil y el Ministerio de Educación.
El programa Madrina Banana, en el que se impulsa el consumo del banano verde en las comidas, se inició en el 2006, pero solo como charlas a madres de familia y niños sobre su preparación; en el 2007 no hubo programas pero se distribuyó material didáctico, informó Roberto Vernimenn que preside la Dirección de Acción Social y Educación (DASE) del Municipio de Guayaquil.
Este año se incluyó la presentación del grupo Ciencia Divertida para enseñar la pirámide nutricional. “Esto busca que de una manera amigable y accesible los niños aprendan la forma correcta de alimentarse”, dijo.
Ciencia Divertida es una franquicia española de educación complementaria, que utiliza la metodología del juego para enseñar.
En este plan participan 30 escuelas, las últimas diez serán instruidas en lo que resta de septiembre; y para octubre, como parte de las fiestas, está planificada una gran gincana, según Hilda Aurea, coordinadora de la DASE de este plan.
“De las 30 escuelas se escogerá a diez para que sus niños demuestren si aprendieron cómo deben alimentarse en un programa similar”, indicó.
En Madrina Banana se incluye la entrega de plátano verde a los niños.
“Inicialmente las madres solo hacían bolones y patacones o los dejaban madurar”, dice pero con las charlas que se dictan semanalmente a distintas escuelas se les dio más opciones para que lo utilicen en tortillas o coladas e informe sobre su valor nutricional.
En el 2005 este programa entregó banano a 1.825 centros educativos.
Centros
Además de las escuelas fiscales otros centros educativos y organizaciones o fundaciones también participan del proyecto Madrina Banana. Entre ellos: Fundación Crecer, Centro de Atención Municipal Integral (CAMI) de Posorja; CAMI de Fertisa, de la isla Trinitaria; la Fundación Es Justo y Necesario, la escuela Estado de Canadá, entre otros.
Programas
Este mes los talleres de consumo de banano verde se realizarán en centros como: Ecuaciencias, la Asociación Comunitaria Hilarte, el área 2 de Children International, el CAMI de Pascuales, Misión Alianza Noruega; entre otros.