La Superintendencia de Bancos (SB) emitió ayer un tarifario para los servicios relacionados con las cuentas de ahorro y las tarjetas de débito.
Esos son productos que no fueron regulados cuando el organismo de control fijó los precios máximos para 24 tipos de servicios financieros, el pasado 17 de agosto.
En dicha ocasión, la SB reguló los productos relacionados con el manejo de las cuentas corrientes, cheques, cajeros automáticos y transferencias, entre otros.
Según el nuevo listado, la reposición de una libreta de ahorros podrá costar un máximo de $ 3,69. Una entidad financiera podrá, en tanto, cobrar un máximo de $ 11,40 por la emisión de una tarjeta de débito, y hasta $ 1 por el mantenimiento de la tarjeta.
Según la nueva Ley de Regulación del Costo Efectivo del Crédito, las instituciones financieras no podrán hacer cobros por encima de esas tarifas.
El cuerpo legal reforma el artículo 201 de la Ley de Instituciones del Sistema Financiero, que anteriormente daba carta abierta al sector financiero para establecer precios.
Mientras tanto, hasta el 22 de noviembre estará en vigencia la prohibición de incrementar los precios de los servicios. La SB tomó esa resolución el 22 de agosto pasado, para evitar que las entidades suban sus tarifas hasta los techos permitidos.
Aún está pendiente el cálculo de tarifas para los servicios relacionados con las tarjetas de crédito. La SB trabaja en un modelo para estructurar los servicios que, en el caso de algunas tarjetas, pueden llegar a 40 diferentes productos.
Las tarifas para los seis nuevos servicios entraron ayer en vigencia.
Para los 24 servicios bancarios que ya fueron regulados, la SB calculó los últimos techos el pasado 6 de septiembre; ese día, la autoridad reportó “una importante reducción” de precios frente a las tarifas máximas que se publicaron el 17 de agosto, e indicó que la caída se registra en todos los servicios.
El organismo de control emitirá un nuevo tarifario cada dos semanas.
Método de cálculo
La Superintendencia de Bancos calcula precios promedio para cada servicio, que funcionan como tarifas referenciales. En tanto, para estimar los precios máximos, la autoridad sumó dos medidas matemáticas de desviación, según el método que aprobó el Congreso en la Ley de Regulación del Costo Efectivo del Crédito.
Reducción
Según el último reporte comparativo de la Superintendencia, las mayores disminuciones en los precios de los servicios se observaron en las consultas que efectúan los clientes a través del teléfono fijo. El tope de ese servicio bajó de 33 a 4 centavos de dólar.