Conducta canina. La recomendación de los veterinarios es que las mascotas comiencen a relacionarse con otras de su especie entre los tres y ocho meses.
Yanko y Monina son una pareja de perros labradores que viven y comparten un espacio proporcionado hace dos años por su ama Paola Pérez.
Ella cuenta que sus mascotas son canes “superdóciles y se llevan bien”. Hasta ahora estos no han podido reproducirse. Sin embargo, Monina (que es la hembra) ya ha tenido crías.
Paola explica que primero adoptó a Yanko y luego esperó que se acostumbrara al entorno para llevar a su compañera, Monina. “La aceptó sin ningún problema”, comenta.
Según Lenín Sánchez, el veterinario que los atiende, “entre estos hay amor”.
Lo ideal es que los canes vivan en compañía de otro animal de su especie. Si es así, la mascota estará feliz y vivirá más años, asegura Sánchez. En el caso de los gatos, la situación es otra. Estos son animales independientes, solitarios y menos sociables.
La especialista Fabiola Chonillo recomienda la sociabilización, que consiste en que el perro aprenda a compartir con otro animal de su misma especie desde una edad temprana, pues si lo hace cuando es adulto mostrará una actitud agresiva.
En esta etapa, que puede comenzar entre los tres y ocho meses, es cuando debe reunirse con otros animales, sugiere Chonillo. Si la mascota aprendió a sociabilizar será más fácil introducir otro perro en casa cuando este tenga entre dos y cinco años.
Sánchez expresa que si no se realiza ese proceso, “el animal se humaniza tanto que verá al humano como un potencial candidato sexual”.
Si se busca una compañía para el can, el perro deberá ser del sexo contrario para evitar las peleas, señala Chonillo.
Pero las reglas tienen sus excepciones. Es el caso de la pareja de Renata y Federico, bulldogs que se llevaban bien antes de registrarse la primera menstruación de la hembra.
Ahora ya no viven en el mismo espacio porque Renata se comportó agresiva, indica Liliana Bermeo, una de las propietarias de la perra.
Patricia Molestina, ama de dos guaymarán, Wigzit y Ronny, que son madre e hijo, dice que en su hogar se vive con armonía y que sus canes no pelean, a pesar de que el macho ha querido castizar a la hembra y esta no se ha dejado.
El veterinario Jorge Zanabria opina que no es necesario buscarle compañía a la mascota; no obstante, si se decide la segunda adopción se debe someter a los animales al test o prueba de Campbell, que analiza la conducta canina.
Es mediante estas pruebas que se podrá determinar si el cachorro es de carácter dominante-agresivo, dominante, equilibrado, sumiso o independiente. “Es recomendable tener un perro dominante y otro sumiso en casa, por lo general el primero que llegue al hogar defenderá su espacio y le hará saber al otro quién es el que manda”, afirma Zanabria.
Si finalmente se adopta a una segunda mascota, el propietario debe ser responsable del control de natalidad, coinciden los especialistas. La esterilización de la hembra (histerectomía) y del macho (vasectomía o castración) son los procesos con los que se puede evitar que los animales se reproduzcan.
Análisis
Solo una persona evaluará al cachorro, alguien que no haya tenido contacto con él.
Ubicación
Se debe realizar en un lugar cerrado y tranquilo, donde el animal no reciba estímulos que puedan distraerlo.
Sin motivación
Los estudios deben ser de manera individual, aislada y neutral, sin que reciba felicitación en ningún momento.