Los conductores deben instalar el sistema que cumpla las medidas de seguridad.
El 30% de los taxistas de Guayaquil usa el cilindro de Gas Licuado de Petróleo (GLP) doméstico, según el presidente de la Unión de Taxis del Guayas, George Mera. Con este sector está previsto que se comience a ejecutar el decreto que dictó el presidente de la República, Rafael Correa, el 15 de este mes, que establece el uso del gas como combustible.
El director regional de Hidrocarburos, César Sacoto, dijo que tomará tiempo implementarlo. “No es un asunto de firmar y poner en marcha, habrá que montar todo un equipo”.
Para conseguirlo hay cuatro normas por cumplir que expidió el Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN) en el 2000. Ese año también se emitió el primer decreto (Nº 543) que autorizó el uso del gas como combustible.
Estas normas regulan el sistema, el establecimiento que lo instala, la forma de colocarlo y los surtidores. Los propietarios de los taxis escogerán entre solo funcionar con GLP o tener un sistema dual GLP/gasolina.
Eduardo Lértora, distribuidor del sistema, dijo que el tanque debe tener una caja hermética; así, en caso de una fuga el gas sale del vehículo por unas válvulas, evitando la concentración de combustible en el interior y disminuyendo una posible inflamación.
Además, la boquilla de carga del cilindro debe ir afuera del vehículo como los de gasolina, explicó Lértora. Señaló que llenar un tanque de 30 kilos no toma más de tres minutos, dependiendo de los surtidores.
Las cañerías que transportan el gas deben ir afuera del automotor y además tener un mecanismo de válvulas que, de presentarse una fuga, detenga el suministro de GLP hacia el motor, explicó Gabriel Alcides, un mecánico que instala este sistema en su taller.
El gas llega al motor por absorción y no por presión y en estado gaseoso (su estado natural es líquido). Para conseguirlo se sube la temperatura usando agua caliente del motor. Este proceso se ejecuta en el gasificador, luego pasa al carburador donde se mezcla con el aire que succiona al mismo tiempo que el gas. Cumpliendo los parámetros de seguridad el pasajeros no debe sentir el olor a gas.
Lo recomendable es revisar el sistema cada 50 mil kilómetros, en un taxi eso equivale a diez meses, manifestó Alcides.
INOXIDABLE
Según el INEN, los accesorios del sistema deben fabricarse con cobre y acero inoxidable; si se usan materiales aislantes estos deben evitar la corrosión. Debe resistir variaciones térmicas entre 10°C y 100°C, impactos y ser hermético, entre otros requisitos.
Para la conversión del motor a GLP o al sistema dual es necesario revisar el estado del carro. El tanque estacionario debe sujetarse bien de tal forma que no quede “bailando” y que no interfiera en el movimiento normal del vehículo ni afecte a los pasajeros.
Los centros que instalen y den mantenimiento, así como los surtidores se ubicarán a 100 metros de distancia de hospitales, iglesias, escuelas, entre otros, según el INEN.
Deben tener sistemas contra incendios, de control de gas, rutas de entrada y salida convencionales y de emergencia para personas y vehículos. Antes de operar, sus instalaciones tienen que cumplir con todas las normas de seguridad industrial que deberán especificarse en letreros a los usuarios y el piso fabricarse con materiales que no produzcan chispa.
Sistema doméstico
George Mera manifestó que los taxis que utilizan el sistema “cumplen las normas de seguridad”; sin embargo, se desconoce cuántas unidades tienen sistema de tanque estacionario y cuántos el doméstico.
Este último es considerado peligroso porque el cilindro se conecta al sistema con las boquillas que se usan en las cocinas, de las cuales se pueden desprender al no estar bien sujetos en la parte trasera del carro.
Precio
En el mercado, instalar el sistema con tanque incluido cuesta entre $ 600 y $ 1.200.
Tiempo
Se toma aproximadamente un día adaptar el motor del carro al sistema a gas.
Alfredo Ramos
Taxista, Coop. Alfarista
“Pagué $ 700 por poner el sistema hace dos años, ya recuperé lo que invertí”.
Consuelo Flores
Taxista, Coop. 7 de Enero
“Es una buena inversión pese al costo, porque ayudamos al medio ambiente”.