Los gatos podrán vivir en su propio mundo, pero tienen que sobrevivir en éste. Así que no difieren de los humanos u otros animales al caminar: usan la vista para crear recuerdos a corto plazo. Incluso si se elimina el estímulo visual, muestran varios estudios, un gato puede dar varios pasos entre obstáculos sin desorientarse.
Para realmente recordar algo, reportan David A. McVea y Keir G. Pearson, de la Universidad de Alberta, en la revista Current Biology, un gato debe hacer, en lugar de mirar. El acto de pasar sobre un objeto puede crear un recuerdo perdurable de él.
McVea indicó que el estudio se basó en sus investigaciones anteriores, que mostraban que los gatos recordaban información sobre un obstáculo, aún después de que era retirado. Hicieron que los gatos pasaran sus patas delanteras sobre una barrera de ocho centímetros de alto y distrajeron al animal mientras la barrera era bajada. Cuando el gato reanudó su paso, subió sus patas traseras como si el obstáculo aún estuviera allí.
En ese estudio, no obstante, no quedó claro si eran las señales visuales, o algo más, las que resultaban en recuerdos perdurables. Así que, en el nuevo estudio, los investigadores repitieron el experimento con un giro: detuvieron al gato después de que vio la barrera, pero antes de atravesarla. Cuando el gato prosiguió, tras varios segundos, no levantó sus patas traseras lo suficiente.
Obtuvieron resultados similares al usar una barrera que el gato podía sentir, pero no ver, lo que demostró que las señales visuales no eran necesarias para crear recuerdos.
McVea dijo que la corteza motora del cerebro, que envía señales a los músculos para iniciar movimientos, muy probablemente también las enviaba a otra parte del cerebro involucrada en crear un mapa del entorno.
Sylvain Fiset, profesor de psicología en la Universidad de Moncton, en New Brunswick, dijo que el estudio indicaba que los procesos cognitivos de los gatos eran adaptables a las circunstancias y que los gatos “usan diversas rutas neurales para recordar sucesos distintos”.