|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
| Paulo Coelho | Especial para EL UNIVERSO | |
| |
 |
|
|
 |
Cuarta palabra: sufrimiento |
|
| |
Doy continuidad aquí a la serie de siete palabras que considero de especial relevancia para la actualidad, y sobre las que mis lectores escribieron en mi blog a mi pedido.
Debbie: cuando quien más quería murió en un accidente de automóvil, escribí lo siguiente: me diste una parte de ti que nunca podría haber tenido. Me diste la tierra, y plantaste la semilla. Y de este gesto tuyo, yo renací. Tú, por lo tanto, me diste parte de mí misma.
Marie: para aceptar la palabra “sufrimiento”, necesito sustituirla por “entendimiento”. Le pido a Dios que me haga comprender los momentos difíciles, porque solo así consigo creer que todo en esta vida tiene algún sentido.
Sarah: ¡sufrimiento! Es eso que sentimos cuando perdemos a alguien que nos es muy querido. Queremos gritar, pero el sonido no sale. Miramos alrededor, y nada logra alegrarnos. Continuamos riendo, pero ya nunca seremos capaces de soltar carcajadas.
Carmen Larissa: al sufrir, caemos en la trampa del propio dolor. Empezamos a creer que lo merecemos, que Dios nos ha olvidado. Nos sentimos solos y confusos. Pero con el tiempo las heridas cicatrizan, la vida continúa, y de repente nuestros ojos vuelven a abrirse. ¿Qué es lo que vemos? A Dios esperándonos, pacientemente.
Driss: mi padre era analfabeto, nunca fue a una escuela o a una mezquita. Trabajaba como albañil, y decía que Dios estaba en todo, y que, por lo tanto, no había por qué sufrir. Una vez le pregunté por qué no rezaba. Me respondió: “Yo intento agradar al Señor todos los días, eso no me hace falta”. Sufrí mucho cuando murió, pero me legó la lección más importante de todas: vive tu vida, y deja que los demás vivan las suyas.
Siddartha Baral: cuando no te limitas a pensar continuamente en ti mismo, y permites que el río de la vida fluya, el dolor no existe. No obstante, cuando te paras a cuestionarlo todo, empiezas a creer que nada tiene sentido: eso es el sufrimiento.
Violet: hoy he hablado con una compañera del trabajo que perdió a la madre recientemente. En diversas ocasiones la he visto en la oficina esforzándose por comportarse como una “persona normal”, mientras mis amigos procuran fingir que no saben nada de lo ocurrido.
Yo quise saber cómo se sentía, y ella me respondió: “Sola”. Tiene a sus amigos, a su familia, pero este tipo de sufrimiento no puede compartirse con nadie.
Sarah: el único sentido de la vida es luchar por el destino escogido. Y eso nos conduce a lugares tenebrosos, donde existe el miedo, y el dolor. Cuando tengo que enfrentar estas dificultades, cuando estoy muy asustada, procuro quedarme sola.
Intento acordarme de todos los momentos en los que pasé por la misma situación. Y eso me ayuda, porque sé que ya lo viví una vez, y que sobreviví.
Charlie: luchamos como desesperados, hacemos lo mejor que podemos, a veces con confianza, a veces cegados por el entusiasmo. Y a pesar de todo, sufrimos. Pero basta prestar atención al que está a nuestro lado, y una simple palabra puede cambiar por completo nuestro estado de ánimo. Responder a otras personas en este blog me ha hecho entender mejor mis propios dolores, porque todos somos iguales frente a la tragedia.
Joumana: siempre he buscado escapar del sufrimiento, y por esta causa no viví mi vida plenamente. Solo después de muchos años comprendí que era inútil: el dolor siempre acababa encontrándome en los lugares donde me había escondido. Hoy procuro vivir con más intensidad, y cuando el dolor aparece, ya sé que terminará desapareciendo, y que lo único que puedo hacer es tener paciencia.
Paulo Coelho: yo estaba en una feria de libros en Denver, Colorado, EE.UU., en 1993. Llamé por teléfono a mi madre, que sufría de mal de Alzheimer. Conversamos un poco, y yo le dije algo que no siempre reconocía: “Te quiero”. Tres días después, en Toronto, supe por mi cuñado que ella había fallecido. Sufrí, por supuesto. Pero me contenta pensar que las últimas palabras que le dije fueron palabras de amor.
(próxima semana: Consejo) | |
 |
|