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Edición del DOMINGO 23 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Roberto Bolle ¿El nuevo Nureyev?
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Presentación de Roberto Bolle en el Teatro Massimo de Palermo.
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Varios premios y protagonista de danzas clásicas y modernas, es un destacado bailarín italiano ascendido a la categoría de Premier Danseur.

Considerado actualmente una de las más afamadas figuras masculinas del ballet mundial, Roberto Bolle nació en la ciudad italiana de Casale Monferrato en 1975. Sus estudios los realizó en la no menos célebre Escuela de Danza del Teatro alla Scala de Milano.

Con solo 16 años, Rudolf Nureyev lo escogió para interpretar el personaje de Tadzio en el ballet Muerte en Venecia, del coreógrafo danés Flemming Flindt, estrenado en Verona en 1991. En 1994, tras concluir sus estudios, pasó a formar parte del elenco del Ballet de la Scala de Milano.

Rápidamente inició una afortunada carrera, amparada en sus grandes posibilidades artísticas, su sólida formación técnica y su presencia escénica, hecho que le garantizó una exquisita interpretación en el ballet Romeo y Julieta, de MacMillan, a la vez que le proporcionó su ascenso a la categoría de Premier Danseur.

La versatilidad interpretativa y las posibilidades técnicas de Bolle le han valido el reconocimiento del público y la crítica especializada. Su amplio y variado repertorio recorre los roles protagónicos de obras paradigmáticas de la gran tradición romántico-clásica del siglo XIX, entre ellas: La sílfide, Giselle, Don Quijote, Paquita, La bella durmiente, Cascanueces y El lago de los cisnes; y en coreografías de creadores como Balanchine (Apolo, Agon), Tchaikovski (Pas de Deux), entre otros.

Desde 1996 ha alternado su trabajo como primer bailarín de la Scala con el de estrella invitada de las más importantes compañías, galas y festivales de danza celebrados en el mundo entero.

Desde 1998 ostenta el rango especial de artista invitado permanente del Teatro alla Scala. En el 2003 estrenó la nueva producción de La bella durmiente, realizada por Natalia Makárova en el Teatro Covent Garden de Londres y bailó El lago de los cisnes en la ciudad de San Petersburgo, Rusia, como estrella invitada del Real Ballet de Londres. Ese mismo año fue nombrado Primo Ballerino del Ballet del Teatro alla Scala de Milano.

En la actualidad mantiene el vínculo con el Royal Ballet de Londres, el Ballet de la Ópera de París y  el Ballet de la Scala de Milano.

Por su extraordinario talento artístico, Roberto Bolle se ha hecho acreedor de numerosas distinciones tanto en su país como en el extranjero, entre las cuales figuran: Danza & Danza (1995 y 2001), el Premio Positano (1995), Premio Benois de la Danza (1998), Premio Gino Tani (1999). Ese propio año fue nombrado Embajador de la Paz por la Unicef, de la Unesco.

La crítica opina que, por ser de gran estatura (1,85 m), para un bailarín, y de una virilidad latente, podría decirse sin exagerar que lo que más sorprende en él, por sus especiales condiciones físicas, es el dominio que ejerce sobre la elegancia de su cuerpo y la claridad de sus posiciones.

Alto, afable, sonriente, Bolle cautiva a los coreógrafos para otorgarle roles clásicos y él se siente cómodo asumiéndolos, aunque advierte que no posee prejuicio alguno ante protagónicos del estilo posmoderno. “Ciertamente el ballet clásico exige una técnica muy depurada. Como figura invitada siempre me solicitan más en roles clásicos, aunque no sea en ocasiones mi voluntad”, dice.

En este año fue invitado a danzar en el Metropolitan Opera de Nueva York. En su tiempo libre es también modelo y buzo.

Fuente: www.cubaescena.cult.cu


Nosotros los bailarines trabajamos con nuestros cuerpos todos los días. Para un bailarín, todo se agota en un tiempo relativamente breve”.
Roberto Bolle


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