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Edición del DOMINGO 23 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Las dulces tentaciones del Sabor 2007
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Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

La torta de chocolate es el vértice del placer, sobre todo si incluye una espuma sutil que se deshace en boca. Lo que los franceses llaman mousse permite dar tanto a la sal como a lo dulce una ligereza sutil”.

Tan solo con leer la lista de postres en el nuevo evento de La Revista, me siento preso de culpables apetencias. Son antojos, ganas, anhelos, avidez, pues al final cunde la desesperante ansiedad. Puede suceder con el chocolate, grado supremo de lo exquisito; para otros será  flan  de coco,  cheesecake,   pastelillos de milhojas, helado de naranjilla, arroz con leche, tiramisú, dulce de tres leches, borrachitos, pastel de manzana.

Intentemos hundirnos en aquel jardín de delicias. Si la gula no llega al exceso, no es pecado. Una adorable monjita con la que intercambio repentino correo me confiesa que espera fiestas o visitas importantes, aunque esporádicas, que le permitan deleitarse con helados, mas durante el resto del año tiene que conformarse con la dieta frugal del convento.

La torta de chocolate es el vértice del placer, sobre todo si incluye una espuma sutil que se deshace en la boca. Lo que los franceses llaman mousse permite dar tanto a la sal como a lo dulce una ligereza sutil. No se sabe quién inventó aquel pastel que nos desquicia, pero sin duda alguna la famosa torta Sacher marcó un hito en la historia.

Franz Sacher era el chef pastelero del mariscal Metternich. Se polemizó mucho acerca de la receta ideal pero al final, el Hotel Sacher, en Viena, salió con la suya al imponer una cobertura de mermelada, luego un glaseado de chocolate. El nieto de Sacher, Eduardo Demel, hizo prevalecer su criterio después de seis años de guerra gastronómica.

La masa de milhojas es de suprema delicadeza. Epicuro, durante años, la hizo en casa pero es laboriosa y la compra ahora en los supermercados para elaborar volovanes y pasteles. No me gusta la palabra inglesa “pie” que puede hacer pensar en las extremidades inferiores, no necesariamente en temas gastronómicos. Nosotros tenemos términos como pastel y torta, tarta, bizcocho, que resultan suficientes.

Obtenemos una masa delicada como hostia divina, que no se pega al paladar ni resulta masticable sino que se va derritiendo con su relleno de sal o de dulce. Se lleva de maravilla con  crema pastelera, chocolate, frutas de todo tipo. Los dulces de milhojas son dignos de las mil y una noches, sobre todo si los acompañamos con café espumoso, capuchino, chocolate caliente.

El cheesecake es viejo como el mundo. La primera receta pertenece a Catón el Censor, quien la preparaba en una olla de barro viejo, hace más de dos mil años, utilizando harina, queso y miel. Tanto por el color de los ingredientes, el  brillo de la fruta convertida en espejo, se vuelve fascinante para cualquiera.

El tiramisú, cuyo nombre hace más bien pensar en una especialidad japonesa, es en realidad una delicia italiana. La palabra, muy antigua, viene a significar “recógeme” y puede ser una alusión al café, ingrediente indispensable. En todo caso, hace más de diez años, nadie sabía de qué se trataba. Queso mascarpone batido con crema, chocolate amargo y huevos constituyen los principales ingredientes.

Los borrachitos son pastelillos, a veces chocolateados, que llevan algún licor. Existen muchas variedades, siendo muy famoso el llamado baba au rhum (bizcocho con ron) de los franceses.

El dulce de tres leches también permite variaciones sobre el tema, pero debe al final derretirse en la boca como el más dulce pecado. El arroz con leche, recuerdo de todas las infancias plasmadas en una canción de niños, ha de ser meloso, delicado, se lleva bien con un baño de caramelo.

Los japoneses tienen su pudín al que llaman babao fan: arroz de los ocho tesoros. En cuanto al helado de naranjilla, lleva nuestro sello nacional, deslumbra a los forasteros que nos visitan. Gracias a los cupones que los lectores enviarán a EL UNIVERSO, intentaremos saber dónde se hallan los mejores dulces en nuestra ciudad.


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