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Edición del DOMINGO 23 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Un gran objetivo, las relaciones humanas empresariales
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Parientes laborales
La libreta

A menudo se despliegan grandes esfuerzos en redactar la visión y misión de una empresa, donde los empleados conforman un gran núcleo. ¿Es posible formar una familia dentro de la compañía?

Una de la mañana. Jueves, agosto del 2005. Los ojos pegados en el computador. Todo el equipo de trabajo estaba hecho al ‘dolor’. Permanecían resignados sabiendo que pasarían la noche entera terminando un proyecto para presentar al cliente a las ocho de la mañana del día siguiente. Trabajar diecisiete horas seguidas agotan a cualquiera, mas ellos no estaban renegando ni deseando que la jefa se fuera a la ‘punta de un cuerno’.

Estaban muertos del sueño pero tranquilos, con el estómago lleno. Una hora  antes, la gerenta les había llevado un pastel de choclo, caliente, recién preparado por ella. Los había reunido en una sala de sesiones y servido los platos personalmente. No quiso que los empleados la ayudaran. Prefirió servir sola. Se disculpó con sus colaboradores por hacerlos trabajar tres noches seguidas hasta tarde. Los empleados aceptaron con complacencia el gesto de su jefa y nunca olvidarán esa anécdota ni tampoco la de aquella mañana cuando madrugó para comprarles encebollado de pescado.

Edgardo López, Cinthya Caicedo y Melissa Pinto, actualmente ex empleados de aquella gerenta, dicen guardarle enorme aprecio a quien consideran una ‘madre’ en el sentido laboral.

Más allá de filosofías
Cuando las instituciones son pequeñas o medianas tienen la ventaja de poder generar un ambiente familiar. En cambio en las organizaciones muy grandes lo primordial es lograr que los trabajadores, en sus áreas respectivas, se sientan a gusto, tan bien como en familia. Así lo explica Alicia Miranda de Parducci, directora de 5 Sentidos, compañía de terapia organizacional.

“Lo característico de una familia es el sentido de pertenencia dado espontáneamente con lealtad. En una empresa, esto corresponde a una identidad compartida. Estar alineados todos bajo el mismo objetivo con un lema que los identifique”, opina Parducci. La comunicación transparente, la cultura de reconocimiento, reglas claras, autoridad con flexibilidad, son algunas claves para conseguir un entorno laboral armonioso. En la familia, las personas saben de una forma tácita lo que se espera de cada uno de sus miembros.

Según la especialista, pensar en familia en el campo laboral es decisión de quienes elaboran la visión y misión de una entidad. “Puede que no esté escrito en un papel, pero el clima amigable de cordialidad, compañerismo, respeto y transparencia logra que los empleados se pongan ‘la camiseta’ y aminora la rotación del personal”.

“Se les da la mano y...
Se suben al codo”. Como en muchas familias, cuando los padres se olvidan que son padres y pierden el equilibrio entre autoridad y amistad, al aproximarse a sus hijos, los vuelven confianzudos. De igual manera sucede en cualquier institución. Por ello Parducci insiste en la preparación de los directivos en relaciones humanas. Las denominadas competencias blandas enseñan a dirigir al personal con sabiduría, convirtiéndose en modelos para el resto de los jefes, sin que se pierda el respeto, gracias a la preocupación constante por el bienestar de los empleados.

La confianza permite el avance en la autonomía de los trabajadores. Es darles la oportunidad de que tomen decisiones o hagan uso de su iniciativa. “Los jefes deben aprender a delegar e incluso aceptar los errores de su gente para fomentar el aprendizaje. Asistir también a eventos de integración de la compañía y compartir con todos. No solo sentarse con los demás gerentes. Esto volverá las relaciones laborales más amistosas”, señala.

Los declaro marido y mujer
Hace unas semanas, empleados y ex empleados de la agencia de publicidad Qualitat  recibieron una invitación a un matrimonio. Se trataba de la unión entre Michelle Fitz Patrick, gerenta de la agencia, y Leonardo Piovesán, su novio de años y padre de Alessia, una niña de 11 meses, hija de ambos.

El matrimonio civil se realizó en el garaje de la empresa, previamente iluminado, decorado con mesas, manteles, flores, música, risas. Cada colaborador fue nombrado por el juez para firmar como testigo. Decenas de personas atestiguando el enlace. Cuenta Michelle que nunca se le hubiera ocurrido un sitio mejor para celebrar su matrimonio ni un grupo más querido que su gente.
 
“Ellos me vieron crecer en la organización que fundó mi papá, Miguel Fitz Patrick. Más que mis empleados son mis colaboradores y amigos. Para mí el concepto de empleado encierra muy poco de lo que buscamos en nuestro personal. Los empleados no existen como tal sino más bien personas a las que vemos como socios y amigos. Claro que se puede hacer de la organización una gran familia, cuando hay políticas de puertas abiertas. Conocer a profundidad quiénes son, qué anhelan, a qué le temen, lo que hacen bien y lo que no hacen tan bien. Cuando se establecen vínculos reales la gente se pone la camiseta”.

Gratitud heredada
‘Don Pepito’ lo llaman sus más de cincuenta trabajadores. Dicen estar muy agradecidos por el apoyo que siempre reciben de él. “Nos escucha, si algo nos sucede se preocupa por nosotros. Se da tiempo para todos”, comenta una de sus empleadas. José Narváez Mendieta, propietario de las peluquerías Cabellos del Sol, cuando ve a su gente estresada con tanto trabajo, se acerca, les hace bromas, se pasea con una fundita de caramelos que les regala “para alegrarles el día”.

Próximo a cumplir diez años en el negocio capilar, don Pepe, oriundo de la provincia de El Oro, recuerda que una vez un gran empresario guayaquileño confió en su talento y lo envió al exterior a prepararse. “Creo en la gratitud y en la humildad. Un día alguien importante me tendió la mano y por eso soy grato con mis trabajadores. También mi familia comparte con ellos. A mis hijos les enseño cómo dirigir a la gran familia de esta empresa con sencillez y ejemplo”. (A.G.)

5 Sentidos, telf. 238-3333.


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