La ropa es confeccionada en Quito y vendida al momento solo en Guayaquil.
Todos los días, a las 10:00, abandona la habitación que ocupa en la casa de Confianza de la Penitenciaría del Litoral, para atender uno de los puntos de venta de su marca de ropa, ubicado afuera del centro de rehabilitación.
Bajo dos carpas blancas se exhiben camisetas de colores. Una firma sobre la tela distingue el nombre de la marca Prission, concebida entre las desoladas paredes de la cárcel.
Para su creador, Marcel Ramírez, recluido hace un año en el lugar, Prission representa un hálito de libertad que le permite mostrar su trabajo.
Camisetas tipo polo y de cuello redondo, así como chaquetas rompeviento y pulseras son los primeros productos de la marca que se encuentra a la venta, desde hace dos semanas, en los bajos de la Gobernación del Guayas y desde el jueves pasado, en el local 5 de Plaza Quil, al norte de la ciudad.
Ramírez se encarga de diseñar los logos de la marca y las prendas. Para ello escanea los gráficos elaborados a mano y los envía a la fábrica Coby en Quito donde se efectúa la confección.
Aunque cuenta con el apoyo de las autoridades del centro penitenciario y del departamento laboral, Ramírez reconoce que al principio la idea no gustó a varios funcionarios. Aun así dieron viabilidad al proyecto.
La primera producción fue de 800 camisetas con una inversión de $ 5.000, un préstamo de la fábrica. Según Ramírez, al momento se han vendido cerca de 500 prendas, entre camisetas y chaquetas.
“Prission trata de imponer una moda sport en la ciudad”, asegura Ramírez, al mismo tiempo que afirma no buscar ventas por solidaridad, sino el uso de las prendas. Las camisetas tipo polo cuestan $ 10, las de algodón $ 6, las chaquetas $ 20 y las pulseras $ 1.
Por ahora trabaja en el diseño de una camiseta con degradación de colores. Las nuevas creaciones mezclarían la nostalgia de la cárcel con frases e imágenes religiosas. “Cuando uno llega aquí se entrega mucho a Dios. San Miguel y el Justo Juez son muy venerados adentro”, confiesa.
Su sentencia
Ramírez fue sentenciado a tres años de reclusión acusado por su esposa de uso doloso de documentos. Dijo que hasta mayo del 2006 trabajó en Comercial 3D, empresa que confecciona ropa interior (marca Eros), camisetas, entre otras prendas. Se desempeñó como gerente de marca comercial, agregó.