Los feligreses tienen prevista una procesión y eucaristía a partir
de las 17:00.
Con la esperanza de que el Señor de los Milagros cure de una dolencia estomacal a su pequeña y única hija de 4 años, Pamela, llegó ayer Henry Amaya hasta el santuario de Nulti.
La dolencia apareció hace medio año y desde entonces la niña perdió casi la mitad de su peso. Su progenitor asegura que visitó a todos los especialistas de la ciudad, pero pese a los múltiples tratamientos la pequeña no mejora.
Por eso y porque sus suegros son devotos del Señor de los Milagros llevó ayer a su hija para simbólicamente entregársela a la imagen que se venera en el sitio y por la cual se realiza una fiesta cada año durante todo septiembre.
“Todos los años los milagros llegan a todos los rincones del país, el primero fue hace mucho tiempo, nadie sabe cuándo, pero debió ser hace un siglo, cuando en un marzo el Señor y la Virgen de los Dolores aparecieron en el cerro y tras una larga sequía empezó a llover en la zona”, relata Fermín Auquilla, quien a sus 87 años es uno de los priostes de la fiesta.
El hombre comenta que cada año, especialmente en la temporada que no llueve, las imágenes del Señor de los Milagros y de la Virgen Dolorosa se sacan a una procesión que dura casi tres horas hasta llegar a la parte baja del cerro de Nulti y allí se celebra una misa campal.
Este año la misa se realiza hoy, desde las 17:00, y luego los choferes de transportes interprovinciales auspiciarán el baile popular que cerrará la celebración patronal.
Entre tanto, durante el fin de semana la imagen fue visitada por centenares de feligreses como Amaya, que llegaron de todo el país con la intención de agradecer por favores recibidos y otros para pedir un milagro.