Washington faltará pese a que informe señala que sería uno de los más afectados por el desastre.
Representantes de más de 150 países de todo el mundo se reúnen hoy en Nueva York, convocados por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
Ban, quien ha hecho de la lucha contra el cambio climático una prioridad de su mandato, espera convencerlos de que deben transformar en acción las buenas intenciones y promesas para revertir el impacto del cambio climático “antes de que sea demasiado tarde”.
Pero en la reunión no participará EE.UU., una de las naciones que más contaminan y cuyo presidente, George W. Bush, desde hace tiempo se opone a limitar las emisiones de los gases invernadero causantes del calentamiento global, y celebrará su propia conferencia los días 27 y 28 en Washington.
Según el grupo de trabajo de la ONU sobre el cambio climático, si no se actúa para combatir los gases que producen el efecto invernadero, la temperatura de la Tierra aumentaría 4,5 grados centígrados o más.
La estimación es que los glaciares se derretirían, el abastecimiento de agua estaría en peligro y las más afectadas serían las poblaciones que viven en las zonas más secas, especialmente África, además de haber inundaciones y otros desastres.
La reunión tiene lugar pocos días después que científicos estadounidenses reportaran que el recalentamiento global, mediante la combinación del derretimiento de glaciares, la desaparición de capas de hielo y el aumento de temperatura del mar, ocasionaría que el nivel de los océanos subiera un metro.
Esto haría que en un siglo, varios lugares que han dado su identidad a EE.UU. serían borrados del mapa, al quedar bajo el mar, entre ellos el primer asentamiento de colonos en Jamestown, Virginia y la plataforma de lanzamiento en Florida que puso en órbita al primer estadounidense.
Las aguas llegarían a Wall Street, corazón de la economía tradicional, y al Valle del Silicio, donde están las principales empresas de la nueva economía; inundarán los lugares donde vacacionan los políticos ricos, como Kennebunkport, donde tiene su casa la familia Bush.