Los jugadores de Barcelona y Liga de Quito salieron en un solo grupo a la cancha.
El estadio Modelo Alberto Spencer siempre reconcilia a la familia con el fútbol. Ayer, pese al triste y fatídico episodio del pasado domingo en el Monumental, con la muerte del niño Carlos Cedeño, varios padres llevaron a sus esposas y niños para ver el juego de Barcelona contra Liga de Quito.
Sin barras bravas en las gradas, sin juegos pirotécnicos, incluso sin los molestosos rollos de papel que enredan a los goleros, la jornada se desarrolló con calma.
Solo las palmas y gritos sirvieron para respaldar al equipo local. La barra visitante (de 20 personas) también tuvo sus lienzos y un tambor.
Así, la gente que asistió ayer al estadio demostró a la familia de Carlos Cedeño (impactado por una bengala) que está en contra de la violencia en el fútbol.
Los jugadores de Barcelona y Liga también hicieron su demostración. Saltaron al campo de juego, todos juntos con la bandera del juego limpio entre sus manos.
El lienzo del Fair Play acompañó al cuadro con el rostro de Carlitos Cedeño que fue exhibido por sus compañeros del colegio Teniente Hugo Ortiz, en la mitad de la cancha para encabezar un minuto de silencio en memoria del niño, cuya muerte conmocionó al país. También por Rosa Angulo, madre de Iván Hurtado, fallecida el pasado miércoles.
Cuando las trompetas acabaron con la tonada fúnebre, el retrato de Carlitos salió por la tribuna y recibió los aplausos de los aficionados.
En Quito, los futbolistas de Emelec también rindieron un tributo a Carlitos: mostraron una leyenda para recordar al pequeño hincha.