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El Consenso de Washington, explicado |
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El presidente Rafael Correa menciona frecuentemente al Consenso de Washington (CW), asumiendo que todos sabemos a qué se refiere. Yo no asumo eso y quiero explicarles de qué se trata.
A pesar de que escribió un capítulo entero de su tesis doctoral para criticar las reformas que él le atribuye al CW, en ningún momento explica en qué consistía este consenso ni cita a John Williamson, su autor. Si el entonces estudiante hubiese revisado lo propuesto por Williamson, se hubiese dado cuenta de que en algunos puntos está más cerca de coidearios suyos tales como Joseph Stilglitz, de Columbia, que de los “neoliberales”.
Antes que nada hay que aclarar que el CW fue escrito por un economista independiente que desde 1981 trabaja en el Peterson Institute for International Economics de Washington, DC. No fue una macabra conspiración del “imperio”.
El CW fue adoptado parcial y voluntariamente por varios países latinoamericanos cuando colapsó el modelo de desarrollo de sustitución de importaciones que se había practicado desde los cincuenta. Ese modelo daba privilegios monopolistas a empresarios que nunca dejaron de ser “industrias infantiles”.
El Consenso de Washington consistía en lo siguiente: (1), disciplina fiscal; (2), una reorganización del gasto público para canalizarlo más hacia la atención médica básica, la educación primaria y la infraestructura; (3), reforma fiscal para reducir las tasas marginales de impuestos para así aumentar la recaudación; (4), liberalizar las tasas de intereses; (5), sostener un tipo de cambio “competitivo”; (6), eliminar las restricciones cuantitativas por sobre el comercio y convertirlas en restricciones arancelarias que luego serían reducidas paulatinamente hasta llegar a un arancel efectivo promedio de entre 10 y 20%; (7), liberalizar el flujo de inversión extranjera directa; (8), privatizar las empresas estatales; (9), eliminar las barreras a la entrada y salida del mercado reduciendo las trabas legales innecesarias; y (10), fortalecer los derechos de propiedad privada.
El CW no era (ni es) una agenda completa para el desarrollo. El mismo Williamson lo reconoció cuando formuló esa lista de políticas y lo sigue reconociendo hoy. Tampoco es un manifiesto liberal, pues si lo fuese aconsejaría un tipo de cambio determinado por el mercado y no por la banca central y una liberalización comercial que eventualmente llegue a un arancel medio efectivo del 0%.
Decirle a la gente que el Consenso de Washington se aplicó en todos los países de Latinoamérica es mentirle. El gasto público indisciplinado y el mal manejo de la deuda son los más puntuales ejemplos de que el CW no fue aplicado en gran parte. Francisco Gil Díaz, el ex ministro de Hacienda de México, dice al respecto que muchos en la región “han podido presentar como algo genuino la grotesca caricatura de economía de mercado que ha sido implementada a lo largo de nuestro continente”.
Los países que más se aproximaron a aplicar varias de las medidas recomendadas en el CW por un mayor periodo de tiempo resultan ser los que mejores resultados han tenido en la década del noventa y lo que va de la actual: Chile, El Salvador y más recientemente, Perú.
Como lo observa el economista Juan Andrés Fontaine, América Latina necesita un Consenso de Santiago, no un CW. |
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| Alicia Miranda de Parducci |
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| Guayaquil |
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La División Técnica de Construcción del Colegio de Ingenieros Civiles del Guayas, dictará la conferencia “Hormigonado masivo y la importancia del control de la temperatura”. El evento se realizará el jueves a las 19:00 en el de Auditorio del Colegio.
Dirección: Av. Francisco de Orellana. Informes: 2244532, 2231901 ext. 23. |
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