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Doble acción en mordida de una anguila

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A diferencia de muchos peces, las anguilas morenas tienen dos juegos de mandíbulas, una para una mordida inicial y otra para jalar la presa a la garganta.
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Septiembre 30, 2007

Por CARL ZIMMER

Uno de los monstruos más famosos en la historia cinematográfica es la bestia extraterrestre en la serie “Alien”, que cuando abría lentamente sus brillantes colmillos dejaba ver un segundo juego de mandíbulas que salía disparado hacia adelante para matar a sus víctimas.

Los científicos ahora han descubierto a un pez que hace lo mismo.

Rita Mehta no tenía a las especies extraterrestres en mente cuando empezó a estudiar a las anguilas morenas. Mehta, investigadora posdoctoral de la Universidad de California en Davis, donde estudia la evolución de la alimentación, estaba intrigada por los hábitos alimenticios de las morenas.

Son depredadores impresionantes, capaces de devorar peces grandes enteros, y crecen hasta más de tres metros de largo. A diferencia de otros seres acuáticos, las morenas no tienen aletas. Esconden sus cuerpos tipo víbora en las grietas de los arrecifes de coral, en espera de atacar. “Nadie sabía mucho sobre su conducta alimenticia”, dijo Mehta.

Las morenas pertenecen a un grupo llamado peces de aletas radiadas, que incluye una gran mayoría de especies, como atún, carpa dorada, salmón y trucha. La mayor parte de ellos usan la succión para comer. Para atrapar a su presa, repentinamente expanden su cavidad bucal y la presión negativa del agua facilita ingerir la presa.

Una segunda succión jala el alimento hacia la garganta. En ese momento, el pez usa un juego de huesos, mandíbulas faríngeas, para apisonarlo y empujarlo al esófago.

En equipo con Peter Wainwright, experto en biomecánica pecuaria, Mehta filmó a las morenas en proceso de atrapar pedazos de calamar.

“Estos peces no usan la succión para capturar a su presa”, dijo Mehta. “Estrictamente la muerden”. Los hallazgos la dejaron perpleja.

¿Cómo podrían las morenas ser tan buenas para atrapar peces si no tenían manera de succionar a su presa?

La respuesta surgió cuando inspeccionó la anatomía de las morenas. Quedó asombrada por sus mandíbulas faríngeas.

En otros seres marinos, este tipo de mandíbulas son simples huesos tipo bloque. Sin embargo, las de las morenas parecían como si pudieran proporcionar una mordida feroz, a pesar de estar alojadas en el fondo de la garganta. “Parecen unos fórceps increíbles”, dijo Mehta.

Ella encontró que científicos publicaron observaciones sobre las mandíbulas faríngeas en los años 60, pero su trabajo quedó en el olvido con el paso del tiempo.

Cuarenta años más tarde, Mehta echó un vistazo más de cerca a las anguilas y observó que los músculos que conectaban sus mandíbulas con otras partes del esqueleto eran diferentes a las de un típico pez con aleta radiada. Por ejemplo, músculos inusitadamente largos corrían de la base de la dentadura interior hasta el cráneo de la anguila morena.

Mehta instaló una cámara de video de alta velocidad que se asomara al interior de la boca de una morena al alimentarse. Las tomas mostraron que cuando las morenas se lanzan por la presa, primero la atrapan con el juego de dientes delanteros.

Entonces, las mandíbulas faríngeas se desplazan hacia adelante fuera de la garganta del animal hasta la boca, y muerden a la presa.

El pez puede entonces abrir sus dentadura delantera y soltar a la presa, mientras que el segundo juego de dientes se retracta hacia la garganta, y se lleva el alimento consigo hacia el interior.

Tan extrañas como puedan parecer las mandíbulas de las morenas, Mehta ve su evolución como cuestión de una ligera modificación a la anatomía estándar del pez.

Un paso central en la transición, propone Mehta, fue la pérdida de las aletas frontales. Los huesos que alguna vez soportaron esas aletas, ahora podían asumir un nuevo papel como es el de sujetar los músculos que ayudan a mover las mandíbulas faríngeas.

Para H. R. Giger, artista suizo que creó al alien para el director Ridley Scott, fue gracioso el descubrimiento de los investigadores.

“Yo no estudié ningún animal”, dijo. “Mis instrucciones fueron que debía ser de alguna manera aterrador y horrible. Pienso que hice mi mejor esfuerzo”.


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