Estados Unidos continúa siendo el sueño americano de cientos de ecuatorianos. Las filas de aspirantes a obtener visas en los consulados y embajadas se mantienen con la misma afluencia, a pesar de que a muchos les han negado la opción de viajar a ese país. Otros, en cambio, sueñan con ser empresarios en Norteamérica, ponerse una filial de un negocio establecido en Ecuador o unir sus ahorros a los ahorros de un familiar cercano. Sin embargo pocos se arriesgan a solicitar visa para invertir, por temor a requerir altas sumas de dinero.
“En este momento hay gente que está explorando la posibilidad de mudarse a Estados Unidos temporal o definitivamente. Hay quienes desean llevar sus productos al extranjero para manejar el negocio desde allá. Hoy existen varias alternativas de visas por inversión en las que no se necesita monto mínimo”, explicó el Dr. Fernando Pérez III, experto en migración legal y transacciones empresariales internacionales, del estudio jurídico Pérez & Associates de Florida, quien estuvo de visita por Guayaquil gracias a Intuivel, abogados de migración.
Estadía con documentos
La residencia legal y apertura de un negocio propio en EE.UU., eran dos ideas poco probables de realizar, debido al desconocimiento de los procesos. A menudo se satanizaba de imposible el hecho de invertir en ese país sin tener una oficina matriz en Ecuador. Pérez detalla que hay tres visas bien definidas en cuanto a inversiones. La categoría o el status L-1A es una visa para transferencia en compañías filiales. Fue creada para que empresas fuera de los EE.UU. pudieran transferir a sus ejecutivos. Los familiares inmediatos, es decir, cónyuges e hijos solteros menores de 21 años, acompañarían al titular de la visa y obtendrían permiso de trabajo al llegar al país.
Para la obtención de este documento es preciso que la compañía esté activamente operando fuera de EE.UU. Debidamente constituida e involucrada en el rendimiento de las operaciones que dice señalar. Asimismo mediante documentos probar que la nueva institución en ese país posee las licencias necesarias para su funcionamiento. Esta debe ser sucursal o filial de una empresa ecuatoriana.
Entre tanto la denominada E-2 es una visa de inversionista de tratado, también llamada tratado de inversión bilateral, disponible para personas de países con tratados de comercio con Estados Unidos. Es una visa de no inmigrante que sí permite al inversionista y a su familia vivir indefinidamente en ese país. Ecuatorianos, argentinos, bolivianos, costarricenses, españoles, italianos, mexicanos, panameños y otros, tienen acceso a aplicar a esta visa. “Las regulaciones indican que el inversionista debe controlar la inversión. Si lo invertido no abastece su manutención allá, entonces no califica. No hay cantidad mínima para invertir y al inversionista le pueden regalar el dinero para ponerse el negocio, pero todo debe ser comprobable”, indica Pérez.
La última de las visas por negocios es la EB-5, de inversión de residencia permanente. Esta categoría concede la residencia permanente a personas que van a Estados Unidos a desarrollar negocios que beneficien a ese país, generando empleo por lo menos para diez trabajadores. “Antes los inversionistas debían invertir grandes cantidades (más de $ 100.000). Hoy se han creado centros regionales que tienen altos niveles de desempleo, por ello los dineros extranjeros permiten dar empleo a gente del mismo sector. La inversión queda depositada y segura hasta que la visa del interesado se concrete. En caso de no ser aprobada, el dinero es devuelto”. (A.G.)
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