La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 30 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Teatro
    Piqueo de la semana
    El especialista
    Interfaz
    Dr. Tecno
    Soporte Emocional
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Moda
    Destino
    Sociedad
    Cine
    Gastronomía
    El Aguacate
    Orientación
    Libros
    El Cuarto Ojo
    Vivienda
    Diseño
    Salud
    Cocina de Patricia
Cuerpo y Alma 
Gerardo Mejía le canta a Dios (antes, al ‘pecado’)
ampliar imagen ampliar imagen

Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Relacionados
Bendición

Las mujeres fueron su mayor debilidad. El rapero guayaquileño tuvo la necesidad urgente de renunciar al mundo de la farándula, el dinero y el placer.

Pocos meses después de haberse entregado a Cristo, Gerardo Mejía cantaba sus temas de moda en una discoteca de Chile.

Más de 3.000 personas coreaban sus éxitos como Rico suave, Ta’cañón y Ven michu michu. Pero luego el rapero ecuatoriano tomó el micrófono para decir: “Hermanos, quiero que escuchen la nueva música que estoy haciendo”. Y comenzó a cantar Sueña.

“No pierdas la fe, hay que ser positivo / Lázaro, levántate porque Dios te quiere vivo / espero que tu objetivo no sea solo el dinero / espero que tus motivos sean buenos y sinceros / espero mucho de ti porque un hermano te considero / tenemos el mismo Padre y por Él que te quiero...”.

Terminado el tema, el silencio se impuso entre un público de noctámbulos, bailarines y travestis. Luego vino una gran ovación con aplausos. “Eso fue maravilloso. El mundo tiene una gran necesidad espiritual”, dice el guayaquileño de 42 años sobre aquella noche en la que luego de su espectáculo tenía una gran cantidad de farreros haciendo fila frente a su camerino para que les siguiera hablando de su conversión.

Dinero y mujeres
Gerardo comparte orgulloso su reencuentro con la religión. “Había aceptado a Cristo a los 17 años, pero con el éxito de Rico suave (a los 25) comencé a alejarme. Al principio pensé que Dios me abría las puertas del éxito, pero no era así”, narra desde Los Ángeles (California, EE.UU.), al otro lado de la línea telefónica.

Por eso hoy atribuye al “enemigo” los primeros años de su carrera como cantante, iniciada  con Rico suave, del disco Mo’ ritmo (1991), y continuada con trabajos que, aunque tenían éxito en América Latina, no consiguieron afianzarlo en el millonario mercado de la música estadounidense.

Eso lo mantenía frustrado y buscando alivio en las seducciones de la vida nocturna. Y ni siquiera cuando contrajo matrimonio renunció a su mayor placer: las mujeres. “Llegaba a un sitio y las chicas se me acercaban. Solo debía escoger con cuál irme”, indica este noctámbulo que nunca gustó del licor ni del cigarrillo.

Su interés era vacilar, hacer música y triunfar. “Me decía que regresaría a Dios cuando volviera a la cima. Pero siempre me estrellaba”, dice este cantante que como productor fue elegido entre el 2001 y el 2003 entre los cinco mejores de Estados Unidos por su trabajo con Enrique Iglesias.

Cambio de 180 grados
Ni siquiera esos éxitos le brindaban tranquilidad. Le faltaba “algo”. Por eso decidió darle un cambio a su vida cuando un primo convertido al cristianismo le dijo: “Tú sabes lo que debes hacer”. Gerardo sabía a qué se refería: “Debía contarle a mi esposa de mis infidelidades. Fue muy difícil, pero un día le dije sobre las incontables veces que le había faltado como esposo. Ella me pidió que me fuera de la casa, pero me quedé, porque quería recuperar a mi familia”, indica.

Su cónyuge Kathy finalmente lo perdonó e incluso se convirtió al cristianismo. No fue la única. “Hoy la mayoría de mis amigos han aceptado a Cristo en sus vidas. Es más, tengo un amigo no convertido que bromea diciéndome «déjame uno» (de los pecadores)”, señala este rapero que con el tema Sueña de su disco 180 grados (2005) se reencontró con el éxito.

“En mis conciertos canto los temas de antes, aunque les cambio la letra en las partes sugestivas. Luego interpreto mis canciones cristianas y doy mi testimonio personal. Esa es mi única exigencia en mis conciertos: que me permitan dar mi testimonio”, expresa.

Esta etapa le ha traído grandes logros profesionales. El último es que su nuevo disco La iglesia de la calle, que saldrá al mercado en octubre, ya está nominado a los premios Arpa (México), los más importantes de la música cristiana. “Ahora soy un soldado de Cristo; con Él encontré una nueva vida y la felicidad que siempre deseé”.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados