Expreso el espíritu de Dios en mí viva y amorosamente.
Dejar ir
Cuando limpio mi casa o mi escritorio me deshago de aquello que ya no me sirve. Como resultado, al haber menos revoltijo, el ambiente en que vivo y trabajo se aclara.
Es muy importante que haga lo mismo con mi ser interno, dejando ir ofensas, sentimientos negativos, inseguridad y preocupaciones.
Al dejar ir, abro las puertas a Su presencia. Comprendo que Dios es mi suficiencia en todo. Al despejar mi ser interno de cualquier negatividad doy cabida al bien divino.
Al dejar ir y dejar a Dios actuar, soy el ser creativo y amoroso que Dios creó. Al permanecer en la presencia divina que mora en mí y en los demás disfruto y expreso amor, paz, alegría y comprensión. Soy un reflejo amoroso y activo del espíritu de Dios en mí y lo expreso viva y amorosamente.
–2 Timoteo 1:7
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.