La gendarmería francesa, fuerza militar de la Policía, será movilizada para intensificar la lucha contra los indocumentados, en momentos en que el tema de la inmigración es sujeto de polémicas y está poniendo a prueba la política de "apertura" del presidente Nicolas Sarkozy.
El director general de la gendarmería (unos 100.000 militares), el general Guy Parare, envió recientemente una nota a los 22 comandantes de región en que les señala la orden de intensificar la lucha contra los clandestinos.
En la misiva, publicada este miércoles por el cotidiano comunista L'Humanité, el jefe militar propone incluso la incorporación de "reservistas" y de "militares en retiro" para la escolta de extranjeros indocumentados desde los campos de retención.
Esto se haría con el objetivo de liberar fuerzas que podrán intensificar la vigilancia en las carreteras y ferrocarriles, así como en el terreno de la lucha contra el trabajo clandestino, para el cual pidió "un esfuerzo particular".
El comandante critica tambien los resultados obtenidos por los jefes regionales en materia de lucha contra la inmigración irregular en los primeros meses del presente año.
El reproche es similar al formulado a comienzos de septiembre por el titular del nuevo ministerio de la Inmigración y de la Identidad Nacional, Brice Hortefeux, a los prefectos (gobernadores civiles) que no habían cumplido el objetivo en número de expulsiones de inmigrados ilegales.
Para el presente año, el gobierno se fijó cumplir 25.000 expulsiones.
Al respecto, Amnesty International había manifestado su preocupación por una lógica de resultados solo en término de "cifras".