Muestra de fuerza.
Taiwán hizo ayer una demostración de fuerza exhibiendo misiles con motivo de su primer desfile militar desde hace 16 años y lanzó una advertencia contra “la amenaza china”.
“Con el aumento de poder de China y el incremento de su armamento, la amenaza china no se limita solo a una confrontación con Taiwán. Ya tiene un impacto serio sobre la paz en el mundo”, declaró el presidente taiwanés, Chen Shui-bian.
Chen pidió a la comunidad internacional que intervenga para que China retire “inmediatamente sus misiles desplegados en la costa sureste en dirección a Taiwán y cese sus ejercicios militares que simulan ataques contra la isla”.
Los controvertidos misiles Hsiung Feng-2E, capaces de alcanzar objetivos en China, no desfilaron pero sí lo hicieron los supersónicos Hsiung Feng-3 antinavíos y los Tien Kung-3, capaces de interceptar los misiles chinos ubicados en las cercanías de la isla.
En los cielos, aviones de combate F-16 y los cazas Chiang Ching-kuo taiwaneses efectuaron maniobras.
El presidente taiwanés subrayó su determinación de organizar un referéndum para determinar el regreso de la isla a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de la que está ausente desde 1971, en beneficio de la República Popular de China, que considera a la isla una parte rebelde de su territorio.
Los intentos del gobierno de Taipei para reintegrarse en las Naciones Unidas, (el último de ellas el pasado 19 de septiembre) se han visto sistemáticamente bloqueadas por Beijing que reiteró recientemente su determinación de impedir “la independencia de Taiwán”.
“La República Popular China no tiene el derecho ni la capacidad de representar a los 23 millones de taiwaneses. Nuestro pueblo tiene el derecho a exigir una representación adecuada en las Naciones Unidas”, aseguró.