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DOMINGO | 14 de octubre del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Nadie sabe qué es. Cuando vino el autor del libro Socialismo del Siglo XXI, el alemán Heinz Dieterich, suponíamos que nos revelaría el secreto, mas, cuando se fue nos quedamos en las mismas, porque ahora todos los gobiernistas dicen que no están de acuerdo con esa teoría, y ahora dicen que es una teoría en construcción que depende de la realidad de cada país.

Eso quiere decir que habrá un socialismo chavista, otro evomoralista, otro rafiquista, y así hasta el infinito. También quiere decir que puede cambiar como el camaleón, así como han cambiado los comunistas que acompañan a su majestad: comenzaron por ser leninistas, pasaron a stalinistas, luego a chinos maoístas, a albaneses, y cuando todos estos experimentos llevaron a la quiebra a sus países, han caído en no sé qué socialismo que no tiene nombre. ¿Lo entendemos?

Clara Carvajal Aguirre,
Ambato
 
Es una suculenta fanesca en la que tenemos como ingredientes: comunismo, socialismo, absolutismo (el Estado soy yo), lo que quiere decir que la patria es de él, por él y para él; que la patria es de todos, menos de uno; nacionalismo, monarquía, fascismo, tiranía, esclavitud, capitalismo y neoliberalismo. Un zafarrancho (reyerta, alboroto) de sistemas.

El problema radica en qué modelo paterno se va a basar: en el de Fidel, Chávez, Evo Morales, Lula, Stalin, Gorki, Trotsky, Luis XIV, Hitler, Mussolini o Federico el Grande (quien amaba la gloria, el ansia de la celebridad). En definitiva, una mezcolanza que no servirá absolutamente para nada.

Mayra Camposano Costa,
Guayaquil

Recién, por declaraciones del propulsor del socialismo del siglo XXI, nos damos cuenta de que nadie lo practica, excepto un “bebé de probeta” llamado Hugo Chávez y, que a los ojos del mundo dice que “ama” tanto a los pobres, pero cada día aumenta su número en Venezuela, para tener más adeptos: menos ricos y más pobres. No es justo que Ecuador, que no tiene el petróleo de Venezuela, ingrese a un club de pocos miembros que nos arrastren al abismo en que está Cuba. Ecuador necesita trabajo, crecimiento de la economía, reducir la burocracia, que su pueblo gane más, tenga salud, vías de comunicación, transporte, educación; y eso lo puede dar el petróleo, turismo, construcción. En las declaraciones de Dieterich (asesor de Chávez), reconoce que nuestros países no pueden vivir con alto nivel de vida como en Estados Unidos; si es así, que nadie pretenda empobrecer a todos viviendo como se vive en Cuba. Nuestro anhelo es vivir como en los países del llamado primer mundo; y que Venezuela y Bolivia sigan a Dieterich y le hagan compañía a Fidel.

Diógenes Villacís García,
Guayaquil

Ni Correa, peor nosotros, el pueblo, sabemos qué es eso y cómo se debe practicar.

Tomás Morocho,
Génova, Italia

Nueva corriente

El presidente Correa privilegia la tesis del socialismo del siglo XXI, corriente que al margen de varias interpretaciones, se fundamenta principalmente en una economía solidaria.

Tanto el capitalismo humano, como el socialismo del siglo XXI, se basan en considerar al hombre (ser humano) como el objetivo principal y la razón de ser de la actividad económica. Analizando ambas teorías, tienen una armónica coincidencia. Parece entonces que la discrepancia surge, en el mecanismo de cómo aplicarlas.

Alejandro Vargas Pilaló,
abogado, Guayaquil

Con motivo de la Asamblea Constituyente se promovió la idea de consolidar una nueva corriente política para solucionar los problemas de carácter social, económico, político, cultural y de estructura estatal.

El verdadero socialismo en nuestro país pasó desapercibido por décadas porque sus líderes han pactado con la derecha, la izquierda, el diablo, para acceder repartos de la riqueza estatal. En la actualidad con mayor razón gracias a alianzas en el Gobierno, y al socialismo en el poder.  Si se pretende avanzar con un socialismo nuevo, habrá que extirpar de raíz a personajes disfrazados de líderes socialistas que nada han hecho por el país. La desaparición de la URSS y del comunismo en Europa en gran medida se debió a equivocadas teorías sobre cómo revigorizar el marxismo. Alexander Yákovlev, embajador de Canadá en 1973, refiriéndose a ese Estado (país enorme y frío como el suyo, pero eficiente y próspero): “si el régimen soviético, donde no existen las contradicciones del mercado ni la codicia de empresarios, introdujera la libertad de opinión y la crítica, en pocos años la gran patria del socialismo estaría a la cabeza del planeta”. En 1985 Gorbachov con Yákovlev promovieron la perestroika (reforma), y la glasnot (libertad), al poco tiempo el imperio soviético se desplomó. A decir de Carlos A. Montaner fue porque “el comunismo solo puede mantenerse con represión. Y el marxismo es un error intelectual que no conduce al paraíso”.

No permitamos que a pretexto de acabar con la partidocracia se innoven otras corrientes ideológicas, teóricamente dirigidas a las mayorías, pero que en la práctica solo dividen y confrontan a la sociedad, como ya está ocurriendo en otros países hermanos.

Saúl Mayorga Puma,
Quito

Nueva corriente II

La última novelería es el socialismo del siglo XXI, cuyos propulsores no logran hasta hoy explicarlo claramente.

Las discrepancias ideológicas entre los sistemas político-económicos se centran en la forma de alcanzar la justicia distributiva, la cual no llega aún bajo ninguno de esos sistemas. La historia del pensamiento social permite comprender mejor el origen y evolución de ese pensamiento, la ubicación del hombre político dentro de cada corriente ideológica más influyente del mundo actual, y concluir que la forma de justicia distributiva establece la diferencia entre los sistemas político-económicos aún en pugna, y que la discrepancia entre estos dos sistemas opuestos, liberalismo y socialismo, estriba en que para el primero, la libertad del individuo es fundamental para su bienestar y se ubica por encima del colectivismo y de la pérdida de esa libertad.

En nuestros días hablar de “neoliberalismo” con sentido peyorativo es irracional, pues si es cierto que en el pasado se han cometido muchas injusticias en nombre de la libertad, no es menos cierto que tales injusticias han servido para estimular la conciencia social de los estados modernos, estableciendo normas para controlar los abusos y alcanzar la justicia que aspiran las colectividades, sin perder la libertad individual.

Los principios del liberalismo se mantienen vigentes con las variantes que la evolución social ha establecido para acomodarlo a las realidades de cada época. Hablar de “neoliberalismo” para desacreditar el pensamiento liberal que ha gestado grandes transformaciones de la historia, como la Revolución inglesa, la americana, la Francesa..., es desconocer la esencia del espíritu humano: la libertad del individuo en todas sus manifestaciones. Es igual de insensato hablar hoy del socialismo siglo XXI tratando de presentarlo como novedoso, y pretendiendo disfrazar el socialismo histórico que propugna la posesión y administración pública de los medios de producción y un Estado social en el que no existe la propiedad privada. A los pueblos latinoamericanos, exceptuando pocos, les falta educación para diferenciar el contenido de las doctrinas. Es ahí donde aventureros políticos encuentran campo fértil para ensayar sus novelerías, como la del socialismo siglo XXI.

Felipe Antonio Orellana Albán,
economista, Guayaquil

Nueva corriente III

El marxismo-leninismo (socialismo siglo XXI) enseña que las ideas existentes en la sociedad son reflejo de las condiciones de su vida material.

El modo de obtener los medios de subsistencia y de producción de los bienes materiales es la fuerza principal que determina la fisonomía de la sociedad, el carácter del régimen social y el paso de la sociedad de un régimen a otro. Según sea la forma de producción, son las ideas e instituciones políticas de la sociedad. El idealista utópico del socialismo del siglo XXI que Ecuador tiene, está explotando ideas políticas del sistema capitalista nacional, por ser integrante de la superestructura de las relaciones de producción basada en la propiedad privada. Tiene como objeto hacer creer que las masas trabajadoras están explotadas y que la próxima Asamblea Constituyente es la solución del cambio para una vida mejor de los ecuatorianos.

Ecuador no puede retroceder en sus ideas políticas democráticas desde su creación en 1830. La tendencia a eliminar la desigualdad que es una de las causas principales de los golpes de Estado, y la otra, es la aspiración de los comunistas (socialismo siglo XXI) de ahondar esta desigualdad y crear para ellos mismos nuevos privilegios.

Ernesto Colombo,
CPA, Guayaquil
 
El populismo y la demagogia son corrientes políticas usadas por gobernantes o quienes pretenden serlo, para aprovechar la falta de educación de los pueblos, y ofrecerles el cielo sin decir que hay un infierno. Esta corriente común en América Latina (como la mayoría de países subdesarrollados), que ya hundió a otras naciones como Argentina, Chile, Perú, Ecuador, y otras, ahora vuelve a aparecer con un nuevo membrete: socialismo del siglo XXI.

Recordemos que los “otros socialismos” desaparecieron del planeta por mantener a los pueblos dominados y sin superación individual. En esta nueva cultura, papá Estado es el dadivoso protector, y el pueblo espera de este cualquier cosa que le haga más cómoda la vida, aun perdiendo su calidad de humanos y olvidando superarse. Se le ha inculcado que decir “soy pobre” genera una serie de dádivas, bonos, subsidios..., lo que estamos viviendo ahora. Pero cuando este “lente” de colores, que es el engaño, se empaña o rompe y el gobernante atenta contra la propia naturaleza (por ejemplo, haber emitido un decreto que permite la pesca incidental de tiburones) en forma irresponsable, y sostiene su error pretendiendo justificarlo, entonces su actuar va precedido de mala fe, desconocimiento o de un afán político para satisfacer su propio interés, aun en contra de sus gobernados y de las tendencias universales.

Rafael Drouet C.,
ingeniero, Guayaquil

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