Benítez es un atacante con gol, mas no goleador. Y Tenorio anota poquito. Ahora va a cobrar cada vez más importancia la figura de Agustín Delgado.
Empezó fea la carrera. Y lo peor es que no se puede culpar a nadie. Cuando hay fallas, se trabaja sobre el defecto y sobreviene la mejoría.
Este caso es diferente. ¿A quién echarle el fardo? ¿A Viteri, a quien se le coló un misil de media cancha…? ¿A Tenorio, que perdió un gol a un metro del arco…? ¿A Benítez, por írsele insólitamente afuera ese cabezazo de pique al suelo…? Cada uno es lo que es. Y esto es lo que hay. Que no es mucho ni poco. No sirve medirlo en esos términos. Es el material que se dispone para enarbolar la ilusión. Así encaró Ecuador la Eliminatoria pasada. Y así triunfó.
Tampoco el técnico es responsable. Algún comentarista deslizó que Suárez no supo leer el planteo de Páez. ¿Cuál planteo, si Ecuador dominó el 85% del partido y generó media docena de incursiones peligrosísimas sobre la valla de Vega? Suárez no estaba dentro del área, no desperdició ningún gol. Si Ecuador ganaba (lo cual pudo suceder ) lo hubiesen felicitado por el esquema.
Lo que se advierte, desde fuera, es que Suárez no muestra la misma fuerza ni la misma ilusión que en el proceso anterior. En el Mundial, él empujaba más que los jugadores. Ahora se lo nota con menos vigor, quizás a causa de la falta de recambio. Es absolutamente comprensible, no salen jugadores, y eso desanima. Pese a todo, siempre se arregla para poner sobre el rectángulo un equipo digno, combativo, bien trabaja.
Hay diversos atenuantes para tamizar en el análisis. Venezuela fue un equipo sólido en defensa, soportó profundos embates enemigos, mas nunca tambaleó. Y tuvo una eficacia demoledora: un disparo al arco, un gol, tres puntos. Tiene razón Richard Páez cuando afirma que este es el mejor equipo venezolano de la historia. Posee calidad, experiencia, temple, vocación para jugar la pelota al ras, aguante para resistir en retaguardia y personalidad para plantarse en cancha ajena.
Ecuador no perdió con el peor del barrio, la vinotinto es una bonita escuadra que va a dar lucha sin cuartel por un cupo mundialista.
Venezuela se la va a hacer dura a Argentina hoy, no tengan dudas. La diferencia la puede hacer un Messi, un Riquelme, un Tévez.
Empecemos por el gol. No felicitamos a Viteri, naturalmente. Siendo tan lejano el disparo, pudo tener otra reacción, aunque le caben atenuantes. El bombazo de Rey surcó el aire, rozó en un hombre y ganó más altura para luego bajar abruptamente, cerca del travesaño. Rey ha marcado varios goles así, tiene una catapulta en el botín. Hay mérito del ejecutor.
La derrota es preocupante porque se trata del debut; y en casa. Sin embargo, en la Eliminatoria del 2002, Ecuador ganó 20 puntos como local y clasificó. Le quedan 24 por delante. Inquietante sería si el nivel futbolístico hubiese sido inferior al rival. Tampoco es este caso.
Lo que turba es la falta de un goleador. Christian Benítez es un atacante con gol, mas no goleador. Son tópicos diferentes. Y Tenorio, lo sabemos, anota poquito. No busquen otros, no hay más. Ahora va a cobrar cada vez más importancia la figura de Agustín Delgado. Ecuador no procrea un goleador así todos los días. Para peor, inmediatamente detrás viene Brasil. No hay espacio para histerias, solo cabe confiar en este noble plantel y su idóneo entrenador. Van a dar lucha.
¿Qué opinarán ahora aquellos que festejaban cuando un jugador emigraba al exterior? La indiscutible ventaja de la altura perdió gravitación gracias a eso. Ha cambiado es el escenario y habrá que asumirlo.