Si se va Suárez el DT que venga ¿a quién va a poner? ¿A Chilavert en el arco? ¿A Pelé y Coutinho en ataque? No, tendrá que formar con los que todos conocen.
Mirar la tabla y ver a Ecuador cerrando el pelotón con cero provoca ira, desilusión, amargura. Es comprensible. Sin embargo, es preciso analizar con serenidad y actuar con moderación. Ya se escuchan voces aludiendo a una posible salida de Luis Fernando Suárez. Esto motiva algunas reflexiones:
1) Recién van dos fechas de las 18 de la Eliminatoria. Resta jugar 48 puntos y con 27 se clasifica. Hay espacio suficiente para la recuperación. Quedan 8 partidos de local (24 puntos).
2) Perfecto, se va Suárez, ¿para que venga quién? En las actuales circunstancias, nadie sabe más que él del fútbol ecuatoriano, de jugadores con posibilidades de integrar una selección nacional, de quiénes están bien, quiénes en baja. La capacidad de Suárez está avalada por una clasificación mundialista. Con un aditamento: cuando tomó el equipo (tras la decepcionante Copa América del 2004), arreciaban las críticas, todo el mundo pedía cabezas, recambio. Supo enderezar el barco con los elementos que había; significa que es un buen timonel en la borrasca.
3) El que venga en lugar de Suárez, ¿a quien va a poner? ¿A Chilavert en el arco? ¿A Pelé y Coutinho en ataque? No, tendrá que formar con Elizaga, De la Cruz, Hurtado, Espinoza y Bagüí (o Reasco)… Etcétera, etcétera, los mismos que todos conocen. No hay más.
4) Cambiar al DT sería una pérdida de tiempo irrecuperable, un retroceso grave. Un técnico nuevo (que sería extranjero) debe empezar de cero: conocer los jugadores, comenzar a ensayar con ellos, implantar un sistema, todo ello en medio de la competencia y sin días para trabajar. Una locura total.
Un escenario lógico era vencer a Venezuela en Quito y caer con Brasil en Río (aunque no 5- 0). Falló el primer partido. Y allí Ecuador hizo casi todo para ganar. Le faltó gol. ¿Cómo recuperar esa derrota? Venciendo a Venezuela de visita. Debe ser un desafío. Son los tres puntos que Ecuador se está debiendo. Logrando tal cometido las cuentas estarían equilibradas.
Recordamos la Eliminatoria anterior, cuando Ecuador cayó con Brasil en Manaos 1-0 en trámite ajustadísimo, con un gol bastante afortunado de Ronaldinho, en el que la Tri casi no concedió situaciones de gol (y no le pitaron un penal clarísimo). Entonces hubo críticas fuertes al equipo, en especial al juego “lateralizado” e “improductivo” que proponía Bolillo Gómez. Algunos pretendían que se le jugara abiertamente a ganar a Brasil.
Lo que Hernán Darío proponía entonces, con criterio y prudencia, era esconderle la pelota al monstruo, quitarle ritmo, adormecerlo y tratar, si se presentaba, de aprovechar alguna ocasión en ataque. No era mal plan, lo ponderamos en su momento, queda visto ahora.
El tema del arquero lo venimos señalando hace tiempo. Viteri, como Mora, es un arquero para el torneo local. El nivel internacional no es broma. La fatalidad metió una zancadilla y se lesionaron Elizaga y Klimowicz. Pero alguno va a estar listo para el partido siguiente.
Por ahí leímos que cómo podía ser que se cayera tan vergonzantemente con un equipo que era casi el mismo de eliminatorias pasadas. Nada más irreal. Falta el número uno: Agustín Delgado, autor de 14 goles en dos Eliminatorias.
No está más la inteligencia de Aguinaga; se extraña la clase de Kaviedes, la fuerza anímica y física de Edwin Tenorio; ese arquerazo que fue Cevallos en su mejor época, el relojito de la media cancha que era Marlon Ayoví; el mismo Obregón, un duro capataz que imponía presencia… Siguen Hurtado y De la Cruz, aunque no como en tiempos pretéritos.
Aún se puede echar mano a Franklin Salas, que si está apto físicamente puede ganar un partido él solo. Reasco, Ambrossi, volverá Tony Valencia… Hay que ahuyentar la histeria, seguir trabajando y apoyando. No queda otra.