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Es muy deprimente tener que dejar al pequeño llorando y rogándole que no se vaya. Dejará de llorar cuando se vaya usted si le deja siempre un pequeño regalo en el escritorio, el cual le dará la enfermera cuando usted salga. El regalo no tiene que ser costoso. Algunas veces podrá ser un juguete, pero otras será un caramelo (si está permitido) o una tarjeta. Esto le dará algo con qué consolarse y le ayudará a calmar sus temores. Estar en un hospital entre personas extrañas puede ser una atemorizante experiencia para un niño. Mejor hagamos su estancia ahí más agradable. ¿No le parece?
La necesidad es fuente de inspiración Si al ponerse un vestido nuevo se da cuenta de que no tiene aretes que combinen con él, busque en la caja de sus botones un par que le vaya bien y a los que pueda pegar en la parte de atrás con pegamento, unos clips viejos de aretes que no le sirvan. Otro recurso sería forrar con un trozo de la misma tela (sáquelo de alguna de las costuras) un par de botones, siguiendo luego el procedimiento antes indicado. Así, si no ha encontrado botones a su gusto, los tendrá exactamente iguales a su vestido. Y no se olvide de este recurso, pues siempre es bonito usar accesorios que hagan juego con la vestimenta que usa. Cuando se compra la ropa confeccionada, se le puede quitar un pedazo de tela del dobladillo, de la cintura, etcétera, para forrar unos botones y convertirlos en unos bonitos aretes.
Proteja su ropa Cuando pinte algo en su casa con ropa vieja la cual no quiere que se manche toda de pintura, simplemente voltéela. Este es un buen consejo también si una amiga le pide que le ayude a pintar cuando no tiene disponible una muda de ropa. |