Aquí pueden mirarse las huellas del tiempo. La vida de nuestros antiguos que nada pudo borrar. Los rasgos y el carácter de las personas que habitaron la costa suroeste del Ecuador hace cinco mil años.
Un olor como de pasado y presente habita y permanece en las 117 piezas que componen la exposición denominada Vida y costumbres de los pobladores del Ecuador antiguo en las cinco salas del Museo Presley Norton, ubicado en Nueve de Octubre y Carchi.
Toda la colección arqueológica formada por Presley Norton y Leonor Pérez está compuesta por 8.000 objetos. Las piezas que ahora se exhiben constituyen solo la parte que corresponden al periodo formativo del Ecuador antiguo, y los que comprenden el desarrollo regional e integración analizados por el doctor Jorge Marcos.
Para el Ing. Alfredo García, director administrativo del museo y quien trabajó con Presley Norton, la importancia de esta muestra para el público radica en que la colección exhibe piezas únicas. Aparte de los objetos presentes, pueden apreciarse características y el contexto en el que los investigadores hicieron los descubrimientos.
Los doctores Richard Lunniss y Jorge Marcos participaron en la investigación y en el sustento museológico y la disposición de los objetos y arreglo de las salas estuvo a cargo de la arqueóloga residente del museo Graciela Ramos.
La arqueología marca la entrada para entender el presente y el pasado, los arqueólogos se convierten en intérpretes de estas voces que esperan a pocos centímetros debajo de la tierra para ser interpretadas y comprendidas.
El retrato elaborado por los investigadores precede al surgimiento de las grandes civilizaciones que habitaron en América. Sugiere que los pobladores de esta región vivían en aldeas permanentes, realizaban tareas agrícolas y creaban buena alfarería.
El recorrido, que hasta el mes de diciembre de este año no tendrá ningún valor, empieza en la sala 1, que pertenece a El hombre y su entorno. Esta parte inicial es un viaje donde se aprecia la evolución de las formas primitivas.
Las primeras figuras que semejan seres humanos en la tradición ecuatoriana están realizadas en piedra tallada. Su expresión formal varía desde una simple placa, hasta representaciones masculinas y femeninas, y otras, donde es posible apreciar la existencia de especialistas y personajes importantes dentro de cada sociedad.
En esta sección el visitante puede observar una figurina fragmentada de piedra con rostro y piernas encontrada en Loma Alta, provincia del Guayas. Pertenece a la cultura Valdivia en su fase II y se calcula que fue confeccionada en el periodo que comprende los años 3300-3100 aC.
Un cuenco cerámico con representaciones de rostros tallados en una calabaza y también la figurina de cerámica que semeja a una mujer embarazada con cabeza plana, que los investigadores sugieren era usada como tableta para aspirar coca, elementos de Valdivia fase IV, comprendida entre 2600 a 2400 aC.
La tradición tecnológica de las figuras evolucionó desde ejemplares compactos y pequeños, como en la cultura Valdivia, hasta otros grandes y huecos de la Chorrera. La ideología que los anima va desde la interpretación de la fertilidad, pasa por el curanderismo y llega a una representación más completa de la realidad social en que se desenvolvían los habitantes costeños de esa época.
En un aparte de la Sala 1 se proyecta la investigación del doctor Richard Lunniss titulada ‘Venerando a los ancestros: la evolución de un centro ceremonial del Formativo Tardío en Salango’, provincia de Manabí. Donde se asentaron importantes culturas precolombinas como Valdivia, Machalilla, Guangala, Engoroy, Bahía y Manteño.
Lunniss, nacido en Inglaterra y residente en Salango, llegó al Ecuador invitado por Presley Norton en noviembre de 1982. Juntos trabajaron en las excavaciones de Salango, que él considera uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del Ecuador y donde ahora se asienta una fábrica de harina de pescado.
Según Lunniss, la casa ceremonial, donde encontraron 32 entierros, era un escenario ritual y religioso construido como modelo del cosmos, distinguiendo y conectando los diferentes niveles como el cielo y los cuerpos celestiales. Explica desde el pasado la relación del hombre con el universo. Le atribuye poderes cósmicos que le ayudaron a entender los muertos, la vida y la galería de arte moderno en Londres.
La sala 2 corresponde al Inicio y desarrollo de la cerámica. La evolución se divide en tres periodos que van desde el Formativo (3900-3000 aC.), sigue el Desarrollo Regional (300 aC.-900 dC.) y culmina en el llamado Integración (500-1500 dC.). Aquí los restos arqueológicos de vasijas y figuras cofeccionados en cerámica reflejan modos de vida en las sociedades de cada periodo.
Abarca desde el neolítico temprano, que es el último periodo de la Edad de Piedra, y supuso una revolución en muchos aspectos de la vida del hombre. Conocido también como periodo Formativo es donde los alfareros de Valdivia desarrollaron formas y decoraciones que corresponden a modelos tomados de la naturaleza.
La cerámica de la Cultura Chorrera tuvo un fuerte desarrollo tecnológico con finos acabados de paredes delicadas y superficie pulida, bruñidos en botellas silbatos, cuencos y ollas.
La variedad de elementos, formas y acabados, que incluyó efectos policromáticos, demuestra un alto grado de desarrollo en la elaboración de la cerámica en los alfareros del Formativo.
En las salas 3 y 4 se encuentran representados los modos de vida. Divididos en Efigie humana y adornos personales; y Agricultura, comida, caza y pesca y animales domésticos.
Los adornos personales y los trajes sugieren la manera en que lucían los habitantes de ese tiempo. Las investigaciones muestran que la ropa usada era mínima con diseños que semejan telas impresas o tejidas, también se pintaban rostros y cuerpos.
Resaltan la singular botella silbato con pico y asa de medio puente que representa a un hombre enfermo, pieza de Chorrera fase II, rescatada en Calderón, provincia de Manabí. El figurín antropomorfo de la Cultura Jama-Coaque, fase III, que semeja a un sembrador con todo su equipo. Así como también la figura de un perro y el cuenco cerámico representando a un mono capuchino, perteneciente a Chorrera.
La sala 5 corresponde a Cosmología y chamanismo (estructura cósmica, visión chamánica, curanderos y alucinógenos). Para los antiguos el mundo natural de la tierra estaba conformado por una dimensión de un cosmos más grande habitado por una variedad de criaturas espirituales. Otras dimensiones incluían el cielo y el inframundo.
La relación con los espíritus ocupaba parte central en su visión del mundo. Según se aprecia en la exposición, se conectaban con ellos mediante el consumo de sustancias alucinógenas o del tabaco, la música y el baile.
La música tenía una representación importante por la cantidad de botellas silbatos encontradas en los diferentes periodos de estos pobladores. Están construidas con un silbato interior que cuando se les echa agua el aire se desplaza produciendo los sonidos.
Destacan la cerámica simbolizando poder y sometimiento de un prisionero de la cultura Manteño-Huancavilca, y la figura de un chamán con tocado y saco de hojas de coca de Bahía, fase I, hallada en Los Esteros, provincia de Manabí. Esta impresiona por la concepción, forma y tamaño. Un trabajo delicado y con detalles bien ejecutados donde es posible rastrear y comprender el extraordinario desarrollo artístico de quienes nos antecedieron en esta tierra.