Cacerolas desvencijadas y descoloridas adornan las paredes al igual que cucharetas gigantes de madera, de las que se usan para mover la fritada. Y es que hablando de fritada lo que caracteriza al lugar es la comida típica, lo que es de suponerse ni bien se lee el nombre, tienen desde bolones gigantes con tocino y queso, canastas de maduro rellenas, piqueos típicos que incluyen empanaditas y muchines y para los fanáticos de los mariscos una sopa marinera o una ensalada de cangrejo no vendría nada mal. Y los fines de semana tienen especiales, como el caldo de manguera y la cazuela de pescado.
Entre los dulces hay los típicos, favoritos de las abuelas, como higos con queso o arroz con leche, y para los más jóvenes copa oreo, con helado y galletas de chocolate.
El lugar fue pensado como un sitio familiar y en eso se basó su decoración, la que estuvo en manos de Adriana Plaza de Alarcón. Los socios Juan Javier Jijón, Guillermo López, Jaime Baquerizo, Juan Baquerizo, Carlos Viteri y Agustín Febres-Cordero querían ofrecer al público un sitio informal, para una comida ligera o algo más completo como una parrillada. Que sea moderno, pero al mismo tiempo acogedor para que todos, sin importar la edad, se sientan como en casa.
Atienden de martes a domingo, de 12:30 a 17:00 y de 19:00 en adelante.
Teléfono: 600-7075. Calle principal de Entreríos, solar 34.