Las compañías de Internet con nombres raros, ingresos escasos y pocos clientes se cotizan a precios altos en Silicon Valley. Los inversionistas, que aparentemente han olvidado el dolor del primer crack de las punto com, muestran síntomas del desorden conocido como “exuberancia irracional”.
Como ejemplo está Facebook, la red social popular, pero financieramente incierta, que presuntamente ha sido valuada por los inversionistas en hasta quince mil millones de dólares.
Eso es casi la mitad del valor de Yahoo, compañía con 38 veces la cantidad de empleados y 32 veces más ingresos, según estimaciones de éstos.
Google, que recientemente superó los 600 dólares por acción, ahora vale más que IBM, compañía con ingresos ocho veces mayores.
En términos más amplios, las nuevas empresas de Internet atraen inversión con base en su capacidad de crear una audiencia, no de generar ingresos: la receta precisa que, en opinión de muchos, llevó a la inflación y posterior explosión de la burbuja de las punto com.
El alza en el valor percibido de algunas empresas nuevas ha sorprendido incluso a algunos empresarios que están en proceso de beneficiarse de ello.
Hace un año, Yahoo invirtió en Right Media, compañía de Nueva York que se encontraba en proceso de desarrollar una red de publicidad en Internet. La inversión de Yahoo se hizo con base en un valor de la empresa de 200 millones de dólares. Seis meses después, cuando Yahoo adquirió por completo a Right Media, el precio de la empresa se había inflado a 850 millones de dólares.
¿Qué cambió? De acuerdo con Brian O’Kelley, director de tecnología de Right Media, muy pocas cosas, salvo que Microfost y Google, rivales de Yahoo, estaban pagando miles de millones de dólares para comprar redes de publicidad en Internet, y Yahoo pensó que necesitaba pagar cualquier precio para mantenerse a la par.
“Tengo que decir que me reí de pura satisfacción”, dijo O’Kelley, de 30 años, sobre el contrato que le redituó millones de dólares. Renunció a Right Media y está en proceso de iniciar otra empresa. “No es posible que hayamos cuadruplicado el valor de la compañía en seis meses”.
La tendencia ha sido descrita como un retorno a la locura, por los escépticos, y como un enfoque racional a las oportunidades ilimitadas presentadas por Internet, por los verdaderos creyentes.
La avaricia, el miedo y una prisa desesperada por elegir al siguiente gran ganador se combinan para echarle leña al fuego que es el resurgimiento de Silicon Valley.
“Definitivamente hay muchas apuestas en juego, y no es racional”, dijo Tim O’Reilly, organizador de conferencias de tecnología y editor de libros.
Cuando la burbuja reviente inevitablemente, dijo, “nuevamente habrá muchas personas sin empleo”.
Valuar una empresa nueva siempre ha sido una mezcla de ciencia y especulación.
Pero así como ocurrió en el primer auge de las punto com, los profesionales financieros experimentados parecen sucumbir ante un extraño instinto de alejarse de la ciencia y guiarse meramente por la especulación.
En esta ocasión, la gente presa de tal pensamiento optimista no son los inversionistas comunes o los operadores del día, sino los capitalistas de riesgo, cuyas arcas se encuentran rebosantes de dinero de fondos de resguardo y dotaciones universitarias.
Muchos de esos profesionales de las finanzas dicen que en esta ocasión, todo es diferente.
Más de 1.300 millones de personas en todo el mundo usan Internet, muchas de ellas con veloces conexiones de banda ancha y una voluntad para sumergirse en la cultura digital. El flujo de dólares publicitarios a Internet se ha convertido en una tendencia invencible y una manera comprobada para que estas empresas nuevas ganen dinero, mientras que los modelos de ingresos de las punto com de hace años eran, con frecuencia, altamente especulativos.