El proyecto RBC trabaja en los sectores Cisne II, El Fortín y el bloque 10 de Bastión Popular.
Paredes de caña y piso de tabla son parte del ambiente en el que vive Sebastián, de un año y siete meses de nacido, que permanece acostado en la cama de su casa, asentada en el bloque 1 de El Fortín, en el norte.
Es la mañana del pasado miércoles. El pequeño recibe la visita de Katya Velasco, de 42 años, quien acaricia suavemente su rostro. El niño complacido le muestra una sonrisa, mientras ella pronuncia frases cariñosas y empieza a moverle sus pequeños brazos y piernas.
Sebastián no puede pararse ni sentarse solo. Su cuerpo carece de firmeza y tiene escasa visión. Su madre, Fátima López (22 años), dice que a los cuatro días de nacido los médicos le indicaron que debían realizarle una transfusión de sangre porque se le había subido la bilirrubina.
“Me decían que a los tres días moriría, pero resistió y gracias a Dios lo tengo con vida”, expresa López, quien todas las mañanas ejercita los músculos a Sebastián. Ella confía en que la vida de su hijo mejorará.
Esa misma confianza la comparte Blanca Nazareno, de 36 años, madre de María (18 años) y Segundo (9 años). La joven padece de retardo y no puede caminar, mientras que su hermano presenta una discapacidad intelectual. Ambos reciben desde septiembre pasado en su casa, ubicada en la 26 y la H, sector de Cisne II, a Ángela Zambrano, de 20 años. Con ella practican tareas de estimulación y terapia física.
Zambrano y Velasco son parte de los 30 promotores (29 mujeres y un hombre) que trabajan en el proyecto de Rehabilitación con Base en la Comunidad (RBC), que iniciaron el 15 de enero pasado fundación Pro Caena (en Cisne II), la corporación Compartir (en El Fortín) y Fasinarm (en el bloque 10 de Bastión Popular).
Fresia Rodríguez, coordinadora del proyecto, manifiesta que el objetivo es incluir a las personas con discapacidad en todos los ámbitos y que sus derechos sean reconocidos.
El plan lo financia Christian Blind Mission, una organización internacional, no gubernamental y cristiana, que apoya a organismos locales dedicados al servicio de los discapacitados en países en desarrollo.
Los promotores, diez por cada sector, pertenecen a la misma comunidad a la que prestan servicio. Ellos fueron seleccionados y capacitados en temáticas como la técnica del mapeo (conocer la historia del usuario y analizar su situación), cómo manejar a personas con problemas físicos o con dificultad en el lenguaje, los derechos de los discapacitados, entre otros.
Este año se incluyó en el proyecto a 420 personas discapacitadas junto con sus familias (140 por cada sector), de escasos recursos económicos.
Entre ellos están Angie, de 8 años, quien sufre de microcefalia; y Joel, que padece de hidrocefalia. Ella no habla y sus extremidades están rígidas por falta de ejercicio. Él tiene 14 años, pero su cuerpo es como el de un niño de 8.
Mayra Herrera, de 47 años, se emociona al ver el progreso de su hijo Joel con la ayuda de Elizabeth Villafuerte, su promotora. “Aunque no tiene firmeza intenta coger el vaso o la cuchara para comer y cuando no le gusta un programa se acerca al televisor y cambia”, comenta.
María Navas, de 34 años, se siente agradecida con la promotora Roxana Terán, de 19 años. La joven una vez a la semana realiza terapia física y de lenguaje a su hija Angie que, con ayuda, ha aprendido a balbucear la palabra “mamá”.
Cada promotor, que recibe una bonificación mensual de 100 dólares, visita una vez a la semana a la familia escogida y al final de cada sesión deja a la madre, padre o un adulto responsable el plan de intervención con las tareas que debe seguir hasta la próxima sesión.
Xavier Moína, asistente de coordinación de Cisne II, enfatiza que la participación de la familia es fundamental en el proyecto que durará tres años. “Les enseñamos, conforme a cada caso, cosas primordiales como servirse los alimentos o cómo lavar los platos, porque pueden quedarse solos”, indica Moína, tras añadir que los promotores se enfrentan también a la inseguridad en las zonas.
TEXTUALES: Lo que se dijo
Blanca Nazareno
Madre de María y Segundo
“Es emocionante ver cómo poco a poco progresan. Ha sido una lucha fuerte, pero seguiré adelante con ayuda de Dios”.
Xavier Moína
Asistente de coordinación en Cisne II
“Tenemos usuarios de un año a 85 años con discapacidades congénitas u ocasionadas por un accidente”.