El ayuntamiento de Las Rozas, localidad próxima a Madrid donde reside el colombiano agredido el pasado domingo por un grupo de jóvenes españoles, condenó hoy los hechos y negó que en el municipio existan bandas neonazis.
"Al margen de que los servicios policiales y judiciales determinen la exactitud de las lesiones, su origen y circunstancias, el Ayuntamiento lamenta este tipo de sucesos y condena vivamente cualquier agresión de este tipo, sean de cariz xenófobo o de pura violencia callejera", afirmó el ayuntamiento en un comunicado.
El consistorio envió además a varios trabajadores sociales al domicilio de Jaime Saa Rodríguez para prestarle ayuda.
El Gobierno local negó la existencia de bandas y recordó que en Las Rozas viven 9.500 inmigrantes (un 12 por ciento de la población) procedentes de más de 100 naciones distintas.
En el comunicado añadió que "a finales de enero de este mismo año se creó en Las Rozas una Unidad Especializada de Policía Local contra Bandas Juveniles y Nuevas Formas de Delincuencia".
Sin embargo, desde el opositor Partido Socialista (PSOE) se aseguró que en el municipio han ocurrido otros incidentes parecidos protagonizados por grupos violentos, el último durante las pasadas fiestas, en el que resultó herido un joven.
El portavoz socialista, Ramón Moreda, advirtió de la existencia continua de pintadas xenófobas en las calles y en lugares públicos, y exigió al Ayuntamiento, gobernado por el conservador Partido Popular (PP), que "refuerce la vigilancia policial nocturna".
También pidió que se investigue e identifique la posible presencia de estos grupos violentos, fascistas y racistas en Las Rozas que "tanto perturban la convivencia pacífica" del municipio.
Fuentes de la Guardia Civil manifestaron a Efe que se ha iniciado una investigación de oficio, independientemente de la denuncia que el afectado les presente.
El agredido recalcó hoy la crueldad con la que varios jóvenes le golpearon hasta dejarle semi-inconsciente, con un brazo roto y con el cuerpo lleno de magulladuras mientras gritaban "Viva España".
"Psicológicamente estoy destrozado", aseguró Saa Rodríguez, natural de Palmira Valle, que trabaja en la construcción y vive en España desde hace 8 años con su mujer y su hija de 18 años.
El agredido afirmó que los gritos de su mujer, que le acompañaba junto a otros familiares de vuelta a casa, evitaron que le mataran.
En su opinión, fue un hecho aislado porque en el tiempo que lleva en España jamás le había ocurrido algo parecido.