Aprovechamiento. Del peso vivo de un animal, cerca del 50% es carne y lo demás se utiliza poco.
Como práctico de barcos desde hace 17 años, Oswaldo Astudillo, capitán de la Marina Mercante, comprendió luego de un tour por Argentina que lo que provocaba ese mal olor que percibía y lo avergonzaba cada vez que pasaba por la orilla del Matadero Municipal del Barrio Cuba podía recogerse y convertirse en cebo, abono orgánico, harina de hueso, etcétera.
Emprendió en el 2003, sin la menor asesoría, con muchos contratiempos y la autorización de la Municipalidad de Guayaquil, la recolección de 20 a 30 toneladas diarias de despojos y desechos no comestibles entre sangre, estiércol, residuo ruminal, animales muertos, decomisos, aserrín que se coloca en el cajón de los camiones. Actualmente los procesa con éxito su empresa NON S.A., en el kilómetro 106 vía a la costa. Lo que desaloja del matadero lo convierte, con la ayuda de bacterias, en fuentes inocuas de recuperación y nutrición de suelos: biol, fertilizante orgánico a base de estiércol y harina de sangre; harina de hueso y cebo; algunos de ellos con la certificación ecológica-orgánica. Además de fertilizantes y enmiendas para la agricultura comercial, vende el cebo a jabonerías y como grasa orgánica y la harina de hueso a industrias de balanceados.