La joven recibió ayer la medalla de la Filantrópica y fue la más aplaudida de la ceremonia.
“Quiero ser doctora para ayudar a los niños a dar rehabilitación”, dice Patricia Michelle Alcívar Quimís, estudiante especial y una de los ganadores del Premio Filantrópica 2007.
Vive en una casa de cemento y madera, ubicada en la cooperativa Esmeraldas Libre (Las Malvinas), al sur de la ciudad, junto con su numerosa familia conformada por su madre, padrastro, hermana, abuela, dos tíos y tres primos.
Más de 1.000 personas aplaudieron a Patricia cuando Gustavo Illingworth, presidente de la Benemérita Sociedad Filantrópica del Guayas, le impuso, la mañana de ayer, el galardón que se entrega cada año a los estudiantes más destacados de los planteles de la provincia.
Patricia tiene 14 años, está en el quinto curso de básica de la escuela Lidia Dean de Henríquez, que regenta la Sociedad Ecuatoriana Pro Rehabilitación de Lisiados (Serli). Su promedio de calificación es 18.
A los 8 meses de edad una meningitis le causó parálisis cerebral infantil.
La enfermedad no solo le ocasionó problemas permanentes de aprendizaje, sino que la dejó en silla de ruedas.
Esto no le ha impedido estudiar. El apoyo de su madre, Jackeline Quimís, le ayuda a superar de a poco sus deficiencias.
Un expreso la traslada desde su casa hasta su escuela, en las calles José de Antepara y Bolivia, donde estudian 179 niños.
Su jornada de estudios comienza a las 08:00. Jackeline la acompaña todos los días para ayudarla si necesita ir al baño o hacer apuntes. Patricia tiene problemas para sostener una pluma o un lápiz.
La directora del plantel educativo, Patricia Franco, afirma que es una estudiante aplicada y muy sociable. Ríe y le gusta participar en todas las actividades. Sus materias favoritas son matemáticas y lenguaje, que la han ayudado a agudizar sus sentidos y a mejorar su pronunciación.
Entre las actividades físicas, Patricia prefiere las carreras en silla de ruedas. No importa qué compañero empuje su silla, lo importante para ella es participar y sentir el viento en su cara. Dice que eso la alegra.
Al regresar a casa se sienta junto con su hermana y sus primos a ver dibujos animados. También se divierte observándola cuando juega. Después hace las tareas con ayuda de su madre, antes que ella se dirija a la clínica Asís, donde se desempeña como enfermera auxiliar.
Todas las semanas Patricia se somete a dos terapias físicas por cuenta de Serli. No obstante, para lograr una rápida mejoría de sus funciones motrices requiere que sean diarias.
Con su sueldo, Jackeline no puede costear las terapias, por lo que espera que personas u entidades caritarivas ayuden a Patricia en su rehabilitación y en su sueño de atender a otros niños como ella.