Isidro Quispe es un campesino boliviano al que emborracharon hasta aturdirlo e intentaron enterrarlo vivo para darlo como ofrenda en la construcción de un puente, dentro de una tradición aimara que todos conocen y ocultan.
“Tres personas me habían hecho tomar (beber) para luego enterrarme debajo del puente. Pero me escapé”, cuenta Isidro, convaleciente en un hospital de La Paz por las heridas que le provocó la paliza que recibió.
La historia de este campesino del altiplano andino, una de las zonas más deprimidas del país más pobre de Sudamérica, es una de las más oscuras tradiciones de los indios aimaras, que ante cualquier construcción hacen una ofrenda a la “madre tierra”, la Pachamama.
En las pequeñas obras, la Pachamama se conforma con el sacrificio de una llama, pero en las mayores exige algo más: un ser humano.
“Costumbre es”, reconoce Isidro, de 52 años y padre de nueve hijos.
Él desapareció el lunes 5 de noviembre, cuando se fue a un desfile y después a “tomar con unos amigos”. Su mujer, Agustina Noa, asegura que lo encontraron al sábado siguiente “botado en un cerro”.
El martes y el miércoles lo buscó sola porque, según ella, la policía no quiso ayudarla, ya que le dijeron que seguramente estaría bebiendo.
Pero no desistió y desde el jueves movilizó a todo el pueblo de Puerto Acosta. Así fue como dieron con él, en un cerro por el que Agustina asevera que ya había pasado.
“Toda la comunidad a buscar me ha ayudado”, dice Agustina, indígena que con mucha dificultad puede hablar en el idioma español.
El herido refiere que conoce a quienes lo apalearon e intentaron enterrarlo vivo, incluso es capaz de recordar sus nombres y de asegurar que lo eligieron a él por su pasado como dirigente sindical campesino.
“Por venganza me quisieron hacer eso”, afirma Isidro, que de tan aimara –tímido y respetuoso– que es, se dirige a sus asaltantes como “caballeros”, cuando señala que “tuvo problemas con ellos” cuando era dirigente.
A Isidro le ofrecieron trabajar en el puente como obrero, pero ahora no quiere, pues “cualquier cosa puede pasar”, tras estar cerca de haber acabado como ofrenda.