No le ganamos a un buen equipo, los peruanos andan mal. En lo que tiene que ver el DT sería un milagro que un hombre absolutamente nuevo como Sixto Vizuete, triunfe en una selección.
Están bien los festejos, los augurios y las promesas, pero no dejemos de tener los pies bien puestos en la tierra. No le ganamos a un buen equipo, los peruanos andan mal, tanto como nosotros antes del miércoles pasado.
Hay que aprovechar estos siete meses para buscar las soluciones que necesitamos cubrir; primero recuperar el funcionamiento de la selección en el sentido cabal por el cual nos destacamos en las dos eliminatorias anteriores.
Seamos honestos, el mejor jugador que tuvimos se llamó Equipo, con mayúsculas. Este concepto, esta práctica de conjunto, fue elogiada internacionalmente y reconocida incluso desde el punto de vista técnico. La similitud de juego en aquellas eliminatorias (rumbo a Japón-Corea 2002 y Alemania 2006) fue tan palpable que se dieron cambios de jugadores (algo normal) pero el esquema se mantuvo inalterable.
Entonces, ratificando aquello, debemos reencontrar ese juego porque, a la larga, es más importante que las estrellas individuales. Esto no quiere decir que no debemos también recuperar a los centrocampistas de obstrucción, que no han sido destacados y casi poco nombrados en las trasmisiones de todos los juegos del actual seleccionado, a tal punto que pareciera que no había quien destruya así como tampoco quien construya desde la media cancha.
Tenemos que urgentemente reencontrar a los delanteros. Ojalá maduren rápidamente Cristian Benítez, y también que se den las buenas alternativas con la técnica de Iván Kaviedes, así como su oportunismo.
¿Hablamos de la defensa de Ecuador? A una línea defensiva que le hacen doce goles en cuatro partidos es para ponerse a llorar. Pero justo es reconocer que si a un defensa le llegan en tropel, sin que nadie los pare desde la media cancha, no es para culpar a tantos.
En fin, estas son, a mi criterio, algunas facetas que se deben cubrir para mejorar el próximo año en la Tricolor.
En lo que tiene que ver el técnico sería un milagro que un hombre absolutamente nuevo como Sixto Vizuete, sin experiencia en la primera categoría, pueda triunfar en una selección. Así de fácil no es el asunto, pero eso no impide que colabore en la percepción que se tiene del técnico que parece saber, tener intuición y conocer el ambiente. En buena hora porque es hombre nuestro, de las entrañas del fútbol nacional. Pero necesita mucha ayuda.
Hay algo que no debemos olvidar, Hernán Bolillo Gómez descubrió y nos enseñó que “sí se puede” y nos clasificó; Luis Fernando Suárez, ratificó ese progreso y nos trepó más allá de la primera ronda en el Mundial 2006; en definitiva, a los dos colombianos les debemos más alegrías que tristezas. Debemos recordarlos con cariño.
Así es el deporte, así es el fútbol. Tenemos el desafío de mejorar lo que tenemos, que no es mucho en relación al Perú y es poco respecto a Venezuela, Brasil y Paraguay.