El año pasado, los funcionarios chinos celebraron el término de la construcción de la Represa de las Tres Gargantas al dar a conocer una lista de diez récords mundiales, incluyendo que las Tres Gargantas es la represa más grande del mundo, la planta generadora de electricidad más grande y la mayor consumidora de tierra, piedra, concreto y acero en la historia. Incluso el conteo oficial del proyecto de 1,13 millones de personas desplazadas figuró en la lista como el récord número diez.
Hoy, el Partido Comunista chino espera que la represa no se convierta en el mayor disparate de China. En las últimas semanas, varios funcionarios chinos han admitido que la represa está en proceso de generar problemas ecológicos, como contaminación del agua y deslaves de tierra, que podrían volverse graves. En una acción igualmente sorprendente, los funcionarios quieren poner en marcha un nuevo programa de reubicación a una escala aún mayor que el primero.
La creciente controversia hace fácil pasar por alto lo que bien podría haber sido listado como el récord mundial número once: la Represa de las Tres Gargantas es el mayor productor mundial de electricidad, creada por el hombre, a partir de energía renovable.
La energía hidroeléctrica, de hecho, es la pieza central de una de las iniciativas ecológicas más alabadas de China, un plan para expandir rápidamente la energía renovable para 2020.
La Represa de las Tres Gargantas, entonces, yace en el incómodo ojo del huracán de la paradoja energética en ese país: la arrolladora economía china es adicta a las plantas energéticas sucias y basadas en carbón, que contaminan el aire y emiten los gases invernadero que contribuyen al calentamiento global.
Las represas son productoras mucho más limpias de electricidad, pero han desplazado a millones de personas en China y han cincelado un inhóspito legado ecológico en el paisaje.
Por ahora, la elección de China es seguir con la construcción de represas grandes, a pesar de que cada vez se cuestionan más los efectos sociales y ecológicos de los proyectos. La Represa de las Tres Gargantas está proyectada como el ancla de una cadena de “megabases” hidroeléctricas planeadas para los tramos medio y superior del Río Yangtze. Para 2020, China quiere casi triplicar su capacidad hidroeléctrica, a 300 gigawatts.
Los líderes del Partido Comunista Chino que pusieron la primera piedra en el proyecto de las Tres Gargantas, en 1994, habían prometido que China podría construir la represa más grande del mundo, manejar la mayor reubicación humana del mundo y también proteger el medio ambiente. Los críticos advirtieron respecto a los peligros potenciales, pero vieron cómo sus objeciones fueron ignoradas. Ahora, dicen, los problemas en las Tres Gargantas subrayan los riesgos de la nueva fase de construcción de represas, que podría desplazar a más de 300 mil personas.
“En el oeste de China, la búsqueda unidireccional de ganancias económicas de la energía hidroeléctrica se ha producido a costa de las personas reubicadas, del medio ambiente y de la tierra y su herencia cultural”, dijo vía correo electrónico Fan Xiao, geólogo de la Provincia de Sichuan y crítico del proyecto de las Tres Gargantas. “El desarrollo de la energía hidroeléctrica adolece de orden y control, y ha alcanzado una escala de locura”.
Hambre de energía
Al mismo tiempo, el insaciable apetito de energía de China se satisface en gran parte con un frenesí de construcción de centrales eléctricas a base de carbón.
El carbón representa el 67 por ciento del suministro de energía de China. Apenas el año pasado, el país agregó 102 gigawatts de capacidad generadora de electricidad, la capacidad entera de Francia.
Para aliviar su dependencia del carbón, China quiere que el 15 por ciento de su consumo energético provenga de fuentes renovables para 2020, en comparación con el actual 7,5 por ciento. Aún así, las proyecciones muestran que estas fuentes representarán menos del 4 por ciento del suministro energético para ese año.
La energía nuclear es otra alternativa popular, y los funcionarios planean duplicar su capacidad para el año 2020. Pero incluso una expansión así de enorme sólo representará el 4 por ciento del suministro energético.
La energía hidroeléctrica, por el contrario, ya representa el 6 por ciento del suministro de energía y tiene un potencial de crecimiento importante. Chen Deming, uno de los planificadores económicos más destacados del gobierno chino, dijo que la energía hidroeléctrica era una fuente crítica no basada en el carbono y describió los impactos negativos de las represas como “controlables”.
Dijo que, en proyectos futuros, los funcionarios le darían énfasis a las cuestiones de protección ambiental y reubicación.
A nivel internacional, el debate sobre las represas grandes (con una altura mayor a quince metros) lleva años, gracias a su legado asolador. Estados Unidos tiene muchas represas grandes, aunque en años recientes ha empezado a cerrar algunas, particularmente en el poniente del país, a raíz de preocupaciones ecológicas.
También aumentan en China las tensiones en torno a las represas grandes. Los ecologistas abogan por una normativa más dura y por mayor voz ciudadana antes de la aprobación de los proyectos. La reubicación sigue siendo una problemática delicada. Hace dos años, más de 100 mil personas protestaron contra el proyecto de la Represa Pubugou, en la Provincia de Sichuan, hasta que la policía anti-motines sofocó la manifestación.
Pocos proyectos hidroeléctricos han sido más controvertidos que las Tres Gargantas. Ciudades enteras fueron inundadas, junto con templos antiguos y otros sitios históricos. Hoy, muchas de las personas reubicadas por el proyecto aún pasan penurias. Durante años, a pesar de los problemas, los funcionarios chinos rara vez criticaron el proyecto o expresaron preocupación. Y entonces, de manera inesperada, se rompió el silencio.
‘Peligros ocultos’
En un foro, el 25 de septiembre, en la ciudad de Wuhan, un grupo de funcionarios y expertos se reunió para llevar a cabo una discusión sobre esta represa, cuyos efectos se dejarían sentir en China y más allá de sus fronteras. Uno de los oradores principales del foro fue Wang Xiaofeng, importante funcionario en el proyecto del Consejo Estatal de China, máximo organismo ejecutivo en el gobierno.
Wang empezó por citar diferentes logros y recordarle a su público que China había superado un escepticismo generalizado para demostrar que podía construir el proyecto. Pero al entrar en su etapa final la construcción de la estación hidroeléctrica, “la seguridad ambiental” representaba el nuevo desafío, dijo. De acuerdo con una versión escrita de su discurso, Wang advirtió que, de no abordarse, los “peligros ocultos” podían generar un desastre. Dijo que las mayores presiones sobre las riberas “podrían ser causa de contaminación del agua, deslaves de tierra y otros desastres geológicos”.
Al día siguiente, Xinhua, agencia noticiosa paraestatal, incluyó unos cuantos comentarios de Wang y otros funcionarios regionales en un artículo, en inglés, que apareció en el sitio en Internet de la agencia, bajo el encabezado : “China advierte sobre ‘catástrofe’ ecológica de la Represa de las Tres Gargantas”.
Fan, geólogo y crítico, dijo que la región de las Tres Gargantas tenía un historial de fragilidad geológica.
Afirmó que el peor escenario sería un gran sismo inducido por la presión del nivel creciente de agua, una posibilidad descartada hace muchos años por los funcionarios.
Una fuerte acumulación de cieno también podría provocar graves problemas corriente arriba al engrosar gradualmente el fondo del embalse.
Los partidarios de la represa rápidamente han defendido el proyecto en Internet y en publicaciones chinas. Xinhua, agencia noticiosa oficial que contribuyó a alimentar el debate, ha adoptado un tono más medido desde entonces. Zhang Boting, promotor de la industria hidroeléctrica, dijo que los problemas ecológicos habían sido exagerados en un principio en los medios noticiosos. Dijo que las estadísticas nacionales chinas mostraban que la calidad global del agua mejoraba y sostuvo que su propia investigación reveló que el número de deslaves de tierra se había reducido desde que inició la construcción de la represa.
Represas y capitales grandes
En otro tiempo, China era tan pobre que tenía dificultades para construir proyectos grandes. Hoy, las represas son un enorme negocio y las gigantescas compañías de servicios públicos que las construyen están empapadas en dinero procedente de inversiones gubernamentales y privadas. Cuando la corporación que construía el proyecto de las Tres Gargantas empezó a cotizar a una subsidiaria en la wbolsa de valores, en 2003, los precios de las acciones registraron un avance del 45 por ciento al tiempo que la compañía recaudó casi 1. 200 millones de dólares en un solo día.
En 2002, China empezó a desmantelar su ineficaz monopolio de la energía eléctrica. Se crearon cinco gigantes energéticos, que fueron animados a explotar los recursos de energía en un momento en el que China sufría esporádicos apagones regionales. Las presiones de la competencia impulsaron a cada una a buscar todos los proyectos energéticos posibles para asegurarse una participación de mercado.
Hoy, la Represa de las Tres Gargantas es el ancla manifiesto de un sistema planeado de doce megabases hidroeléctricas en los tramos medio y superior del Yangtze. Los funcionarios han dicho que, en total, se podrían construir más de 100 estaciones hidroeléctricas en la cuenca superior del Yangtze en un plazo de dos décadas. La corporación paraestatal que construyó la Represa de las Tres Gargantas ya ha comenzado la construcción de tres de los doce proyectos grandes.
El que estos sistemas tengan un efecto dominó en el que una mega represa genera otra, tiene preocupados a los ecologistas.
Quienes se oponen a las represas se han apuntado unas cuantas victorias. En 2004, Wen Jiabao, Primer Ministro chino, inesperadamente suspendió los planes para construir trece represas a lo largo del Río Nu. Éste cruza un sitio que es Herencia Mundial de la Unesco y es uno de los últimos ríos sin encauzar en Asia. En la provincia de Sichuan, una gran represa que habría inundado un sistema de acueductos de la Dinastía Qin fue cancelada cuando los opositores tildaron el proyecto de ataque a la herencia cultural de China.
Pero la oposición todavía suele ser aplastada. Los 100 mil manifestantes en la represa Pubugou provocaron una crisis que llegó hasta el despacho de Wen. A final de cuentas, los campesinos vieron pocas mejoras en los paquetes de compensación. El año pasado, las autoridades ejecutaron a un líder de las protestas por lo que dijeron fue su papel en la muerte de un agente de policía. Ahora, sigue adelante el trabajo en la represa.
Los desplazados
En su informe de 2007 al Congreso Nacional Popular Chino, el Primer Ministro Wen apuntó que, a lo largo de muchos años, la construcción de represas ha desplazado a 23 millones de personas en China. Se suponía que las Tres Gargantas iba a ser un programa modelo que no sólo mudaría a las personas, sino que también reconstruiría las comunidades.
La reubicación empezó en 1997 como una migración ascendente. Los campesinos podían reubicarse a ciudades recién construidas o quedarse en la granja, aunque en terrenos más altos. Pero los estudios ahora muestran que la densidad poblacional alrededor de las Tres Gargantas es casi el doble que el promedio nacional chino. En muchas aldeas, demasiados campesinos están ubicados en pendientes pronunciadas y comparten muy poca tierra.
La migración ascendente también dañó la ecología. Los campesinos desmontaron la tierra para sembrar cosechas o filas de naranjos. La deforestación contribuyó a la erosión del suelo y desestabilizó muchas laderas. Hoy, las cuadrillas de construcción están ocupadas con la labor de reforzar con concreto varias laderas, arriba del embalse, que se desmoronan.
En las montañas, la erosión del suelo es endémica. En la aldea de Pinggao, Li Shuyi, de 50 años, recorría a pie los campos inclinados mientras señalaba grietas en el suelo.
“Siempre que llueve, la tierra empieza a fluir colina abajo”, dijo Li. “El problema se ha vuelto cada vez más serio en años recientes”. Este verano, un sismo remeció a Pinggao como si fuera gelatina, lo que dejó varias granjas agrietadas. Cuando las lluvias son fuertes, Li dijo que su casa se balancea tanto que “se puede oír cómo se quiebran las tejas en el tejado. Los aldeanos están muy preocupados”.
Los problemas son evidentes desde hace varios años. En 2000, el gobierno central chino ya había empezado a cambiar las políticas nacionales para abordar el deterioro ecológico. La señal había sido las terribles inundaciones a lo largo del Yangtze que cobraron miles de vidas, en 1998. La deforestación y la erosión del suelo a lo largo de los tramos superiores del Yangtze habían agravado el desastre; los lechos de los ríos, crecidos por el cieno, se convirtieron en carreteras elevadas para las furibundas corrientes.
Beijing ordenó una prohibición nacional a la tala de árboles y empezó a reforestar millones de hectáreas a lo largo del Yangtze, incluida la región de las Tres Gargantas. A muchos campesinos que se habían mudado a lo alto de las colinas se les dijo que sembraran un cinturón verde estabilizador a lo largo de las riberas. Para aliviar la presión sobre la tierra, los funcionarios de las Tres Gargantas cambiaron la política de reubicación, al prometer tierras gratis y ayuda financiera para las personas que se mudaran a otras provincias.
Miles regresan
Aun así, para muchos campesinos, dejar la región de las Tres Gargantas no era una buena solución, ni una permanente. Más de 100 mil personas se marcharon, pero miles han regresado a pesar de no poseer permisos locales de residencia. En 2002, un grupo de 57 aldeanos salió de Daqiao, corriente arriba del Yangtze, para trasladarse a una aldea en la Provincia de Jiangxi. Hoy, han regresado los 57.
Ahora, los funcionarios quieren que la gente se vuelva a mudar. El 12 de octubre, la agencia noticiosa Xinhua confirmó que se había aprobado un nuevo plan de reubicación: al menos cuatro millones de personas en el municipio de Chongqing tendrán que haber sido reubicadas para 2020, entre ellos por lo menos 2 millones que viven en la región del embalse.