Poco tiempo después de que circuló la noticia de que Sarah Kay y Matt Lacks tenían un romance de oficina, Kay se encontró en la oficina del director de recursos humanos. Hubo una época en que una reunión así habría significado el clavo en el ataúd de la relación, e incluso hubiera puesto en riesgo la trayectoria profesional de los empleados.
Pero como recordó con alegría Kay, de 29 años, el director de recursos humanos le dijo: “Estamos todos muy contentos de que ahora tengas un amigo”.
Que algunas personas sientan que pueden salir abiertamente con compañeros de trabajo sin poner en peligro su puesto refleja lo que sugieren varias encuestas y los estudiosos del ámbito laboral: la creencia común respecto a salir con el vecino de cubículo está en proceso de cambiar.
“Me recibí de la universidad hace siete años y medio, y con excepción de quizá dos personas, sólo he salido con compañeros de trabajo”, dijo Kay, que con el tiempo contrajo matrimonio con Lacks, de 26 años.
En 1999, cuando Whitney Chianese, de Rye, Nueva York, empezó a salir con el hombre que ahora es su esposo, en una compañía de comercialización de artículos deportivos, “fue a escondidas”, dijo.
“Se sabía en nuestro círculo íntimo en el trabajo”, dijo Chianese, de 28 años, “pero pensábamos: ‘¿Qué tan cómodos nos sentiremos si se enteran los mandos superiores?’”
Parece ser que más cómodo de lo que uno pensaría. Este año, una encuesta en Internet de CareerBuilder.com, sitio de búsqueda de trabajo, encontró una caída significativa en el número de trabajadores que mantiene en secreto un romance de oficina, del 46 por ciento, en 2005, al 34 por ciento, en 2007.
Aproximadamente la mitad de los empleados dice haber salido con un compañero de trabajo.
En “Office Mate: The Employee Handbook for Finding —and Managing— Romance on the Job” (Compañero de oficina: Manual del empleado para encontrar —y manejar — el romance en el trabajo) las escritoras Stephanie Losee y Helaine Olen (ambas se casaron con compañeros de trabajo) dicen que el lugar de trabajo es la nueva aldea, y por lo tanto un lugar ideal para encontrar el amor.
Losee dijo que la creciente aceptación de los romances de oficina es una especie de respuesta a las citas por Internet.
“No me sorprende que Internet no haya demostrado ser el lugar comunitario que pensábamos que sería”, dijo. “Necesitamos estar físicamente próximos unos a los otros para sentirnos más felices y mejor en nuestras vidas cotidianas”.
Las personas que trabajan juntas tienen tiempo para llegar a conocerse, dijeron Losee y Olen, para ver cómo se comportan los novios potenciales bajo estrés o cómo tratan a colegas y subordinados.
A diferencia de los que encuentran citas por Internet, es menos probable que los solteros en el lugar de trabajo rechacen a una buena pareja en base a juicios apresurados.
Ejemplo de ello es el esposo de Losee, que es más bajo que ella y a quien le gustaba usar un saco de lino de talla extra, dijo, que deja mucho que desear.
“Si lo hubiera conocido en un bar no le habría dado una oportunidad”, dijo.
Los intentos por regular las relaciones en la oficina no sólo pretenden evitar las demandas legales de acoso sexual. El romance entre colegas puede llevar a un trato injusto y poco ético, y a una atmósfera envenenada que afecta a muchos otros.
En su libro “Giving Notice: Why the Best and the Brightest Leave the Workplace and How You Can Help Them Stay” (Presento mi penuncia: Por qué los mejores y los más brillantes dejan el lugar de trabajo y cómo puede ayudarlos a quedarse), Freada Kapor Klein explica lo improductivo, incluso hostil, que puede ser un ambiente de trabajo si hay una cultura de vulgaridad o de aventuras extramaritales desenfrenadas, especialmente las que cruzan las líneas del poder y la autoridad.
Kapor Klein, Fundadora del Instituto Level Playing Field, organización sin fines de lucro que promueve la justicia en el ámbito laboral y en la sociedad, dijo que prohibir las citas de oficina, incluso entre superiores y subordinados, no es la solución. “La verdadera cuestión no es que tengan una relación amorosa”, dijo.
“El verdadero asunto es que su apego emocional pueda interferir con su juicio empresarial”.
Kapor Klein está casada con su ex presidente ejecutivo, Mitchell Kapor, fundador de Lotus Development Corporation.
Entonces, ¿está a favor del amor de oficina la mujer a la que recurren las compañías para que las asesore sobre sus políticas?
“No olviden que el índice actual de éxito matrimonial es de aproximadamente el 50 por ciento”, dijo Kapor Klein. “Si sólo piensan en términos de probabilidades, ¿cuál cree que sean las probabilidades de que funcione un romance de oficina? Tiene que ser menos del 50 por ciento.
Así que antes de dejarse llevar, piense en cómo se va a sentir cuando tenga que sentarse en la junta semanal de personal frente a alguien con el que tuvo una ruptura deprimente y que desearía que no existiera. Piénselo. Y luego asuma un riesgo razonable” |