Es uno de los enredos románticos más míticos en la historia del rock and roll. En cierto momento a fines de los 60, Eric Clapton se enamoró de Pattie Boyd, esposa de George Harrison, su gran amigo. La obra maestra de 1970 de Clapton, “Layla and Other Assorted Love Songs” (grabada con su grupo de ese entonces, Derek and the Dominos), fue un ofrecimiento y una súplica a ella; terminaron por casarse, en 1979 y se divorciaron en 1988.
La saga está al centro de “Clapton: The Autobiography”, que se publicó el mes pasado. Las memorias de Clapton aparecen tras la reciente publicación de la versión de Boyd de la historia, en “Wonderful Tonight”. Clapton dijo que no había leído su libro, pero que había visto extractos en periódicos y notado discrepancias en los dos recuentos de su relación.
Vía telefónica desde su hogar, en las afueras de Londres, donde vive con su esposa, Melia McEnery, y sus tres hijas, señaló como inverosímil la descripción de Boyd de una noche en la que él y Harrison tuvieron un “duelo de guitarras” por su mano. “Cada uno tiene su versión diferente de nuestros años juntos”, apuntó.
Su descripción de su relación con Boyd ofrece pocas excusas por sus altibajos emocionales, abuso de sustancias y aventuras extramaritales (entre ellas, una que produjo su hija mayor) que definieron gran parte de su década juntos. “Alguien recientemente leyó el libro y me dijo que había sido muy duro conmigo mismo”, expresó Clapton.
“Creo que eso es malentenderlo. Simplemente traté de asumir la responsabilidad de todas las diferentes fases de mi vida”.
“Clapton” presenta una crónica de las muchas configuraciones musicales de la trayectoria del guitarrista. Ha tocado en varios grupos monumentales (los Yardbirds, Cream); acompañó a los Beatles, Bob Dylan, Muddy Waters y Howlin’ Wolf; y ha encabezado las listas de popularidad y llenado arenas como solista.
Con su sólida base de blues, tono líquido y solos arquitectónicamente estructurados, Clapton, de 62 años, es uno de los guitarristas más influyentes y venerados del rock. A principios de su trayectoria, era común ver la frase “Clapton es Dios” en las paredes de Londres.
La vida de Clapton también ha sido definida por una serie de tragedias y circunstancias extrañas. Fue criado por sus abuelos, bajo la creencia de que eran sus padres; nunca conoció a su padre y, hasta los nueve años de edad, creyó que la que en realidad era su madre era su hermana mayor. Sufrió una larga y épica batalla con el alcoholismo y la drogadicción. En 1991, el hijo de cuatro años de Clapton, Conor, murió tras caer de la ventana de un cuarto de hotel.
“Quería esperar hasta tener una vida entera sobre qué escribir”, expresó. “Y aunque no creo que haya terminado aún y mi memoria empezó a fallar. Me di cuenta de que si no lo hacía ahora, podría tener que depender de las memorias de otras personas y los recuerdos podrían empezar a perder parte de su precisión”.
Clapton, desde hace mucho tiempo, ha sido conocido como muy privado y desconfiado de la prensa. Sin embargo, en medio de una gira mundial, el invierno pasado, empezó a escribir. Se fijó un horario disciplinado y trabajó en un “exilio autoimpuesto” en su cuarto de hotel.
El ángulo que despierta más curiosidad entre los lectores es su versión de su matrimonio con Boyd. El libro de ella desató una especie de frenesí en los tabloides, particularmente por la escena en la que los dos guitarristas se pelearon su afecto con sus instrumentos.
Clapton recuerda la noche en cuestión. “Fui a casa de George simplemente para pasar el tiempo, trajo dos guitarras, y tocamos”, dijo. “Pero siempre hacíamos eso, así que ¿cómo se convierte un suceso cotidiano en una mercancía?”
La amistad de Clapton con Harrison sobrevivió el cambio en el objeto del amor de Boyd; el ex Beatle afirmó una vez: “Prefiero que esté con él que con algún idiota”. Clapton fue director musical del “Concert for George”, un concierto tributo tras la muerte de Harrison de cáncer, en 2001.
Clapton encuentra su estabilidad en el blues, la música que fue su primer amor y que continúa considerando como un tipo de estrella marinera. “El blues tiene un realismo y un sentido de aceptación”, comentó.
“La aceptación es un maravilloso estado. Se aparta de la histeria, el drama y las emociones extremas”. Es precisamente esta sensibilidad ecuánime la que define la voz del autor en “Clapton”.
“Para escribir este libro, tenía que estar cómodo con mi existencia diaria”, mencionó Clapton. “Me gusta poder mirar atrás y sentirme cómodo con mi vida”.