La pena de muerte entró en una virtual moratoria este año en EE.UU. tras la decisión de la Corte Suprema de suspender la ejecución del asesino de un hispano en Florida.
Pero, según los expertos, esa suspensión no significa una abolición del castigo cuya aplicación en este país es criticada por organismos de defensa de derechos humanos, nacionales e internacionales.
La Corte Suprema suspendió el 15 de noviembre la ejecución de Mark Dean Schwab, condenado por violar y asesinar en 1991 al niño hispano de 11 años Junny Ríos Martínez.
Fue la última de una cadena de suspensiones del castigo que se inició hace dos meses cuando la Corte accedió a revisar el caso de dos condenados a muerte en Kentucky, quienes alegan que el método de inyección letal viola la Constitución.
El 13 de noviembre del 2006, atado a una camilla en la sala de ejecuciones de la prisión estatal de Florida, el puertorriqueño Ángel Nieves sintió que el veneno le corría por los brazos y esperó la muerte, que no llegó rápidamente.
“¿Qué está pasando?”, preguntó dos veces haciendo gestos de dolor y girando la cabeza hacia un costado, tratando de decir algo, mientras el pecho se inflaba y desinflaba. La misma pregunta se hicieron los testigos al ver que el reo sufría.
Algo no funcionaba. Nieves tardó 34 minutos en morir, el doble de lo normal, porque el veneno que debía matarlo rápido se acumulaba en los músculos de los brazos.
Médicos determinaron que las sustancias químicas empleadas en la ejecución generan gran dolor, lo que viola la prohibición constitucional a los castigos crueles o exagerados.
El sufrimiento de Nieves y la conclusión de los médicos dieron paso a procesos que determinaron que la Corte Suprema suspenda la pena de Mark Dean Schwab y a otros ocho aplazamientos, dejando solo una ejecución pendiente este año, en el estado de Alabama, que también será postergada, según expertos. Con 41 ejecuciones, 2007 es así el año más piadoso para los condenados a muerte desde 1976.
Pero Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, dice que una vez que la Corte se pronuncie las ejecuciones volverán.
Agrega que a excepción de Nebraska, donde rige la electrocución, la inyección letal es el único método vigente en EE.UU. y su objeción significaría que no se eliminará la pena de muerte sino que supondría “volver a la silla eléctrica, la cámara de gases o la horca, métodos aún más crueles”, dijo.
Actualmente, unos 3.455 condenados esperan su ejecución en los corredores de la muerte de las cárceles del país.
EE.UU. es también cuestionado porque junto con China, Arabia Saudita e Irán condena a muerte a enfermos mentales.
La página web www.solidaridad.net indica que hasta el 10% de quienes están en el corredor de la muerte padecen problemas mentales y que al menos 100 de los ejecutados tenían esquizofrenia, trastorno bipolar o lesiones cerebrales.
Pero el pasado 28 de junio la Corte Suprema dictaminó que Texas no puede ejecutar a Scott Louis Panetti que mató en 1992 a sus suegros pero que no entiende por qué es condenado a muerte pues cree que se lo castiga por predicar el Evangelio.
Ejecuciones recientes
20 de junio
Lionell Rodríguez (36), en Texas, con inyección mortal por asesinar a una mujer para robarle su automóvil.
21 de junio
Gilberto Reyes (33), en Texas que violó y asesinó a su novia.
22 de junio
Calvin Shuler (40), Carolina del Sur por matar un guardia.
26 de junio
En Oklahoma, Jimmy Bland (49) por matar al novio de su madre; en Texas, Patrick Knight (39) por asesinar a un matrimonio, y en Georgia, John Hightower (63) por matar a su esposa, su hijastra y otra mujer.