El público quedó complacido con las nuevas adecuaciones del templo que estará listo en enero.
Haciendo un llamado a los nuevos “pastores de Dios” para que lleven su investidura “tal como Jesucristo nos dio el ejemplo”, el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui presidió ayer la ceremonia de ordenación de presbíteros y diáconos, con lo cual se preinauguró la catedral.
El presbiterado, conocido comúnmente como sacerdocio, es el ministerio que desempeñan los miembros de la jerarquía eclesiástica más en contacto con la comunidad: párrocos, vicarios y capellanes.
La función del diácono, en cambio, es asistir y ayudar a los obispos y pueden servir a sacerdotes por órdenes de este en la predicación.
Igualmente, pueden administrar los sacramentos del bautismo y el matrimonio, así como dirigir la administración de las parroquias y otros servicios.
El público asistente a la ceremonia no se perdió un solo detalle gracias a las cuatro pantallas gigantes que fueron colocadas en lugares estratégicos del templo desde los cuales podía apreciarse nítidamente lo que acontecía en el altar.
Los nuevos diáconos son: Édison Quishpe, Xavier Madrid, Fernando Mera, José Cedeño, Guido Murillo y Yomar Silva. Mientras que recibieron la investidura de presbíteros: Roberto Rodríguez, Wilson Chango, Pedro García, Augusto Pérez y Douglas Bohórquez.
Los asistentes recibieron un libro de 52 páginas para seguir paso a paso el proceso de ordenación dirigido por el Arzobispo de Guayaquil, quien fue ayudado por los obispos auxiliares, Marcos Pérez y Aníbal Nieto, así como el nuncio apostólico Giacomo Otonello y el Vicario General, Rómulo Aguilar.
“Este templo está maravilloso, aún recuerdo cuando aquí hice la primera comunión. Todo era de madera”, señaló emocionada Enriqueta Pérez vda. de Pérez de 87 años.
Ella, junto a Ereide Benjumca, amiga de la familia de uno de los sacerdotes aplaudió feliz junto a los más de dos mil asistentes cuando Arregui concluyó el capítulo final de la ordenación. “En mi familia también hay sacerdotes. Nosotros estamos muy orgullosos por Augusto Pérez Gómez”, indicó Benjumca.
El templo mayor tiene el 90% de los trabajos de remodelación avanzados, de ahí que el ingreso al templo permanecerá restringido de lunes a sábado para concluir la primera fase de la obra que se inaugurrará en enero del 2008.
La ceremonia que duró más de dos horas, tuvo dos momentos culminantes. El primero fue durante la imposición de la estola y la dalmática (vestuario de los diáconos) que fue realizada por los propios familiares y luego, la promesa de los presbíteros o sacerdotes.
Ellos, luego de hacer varias promesas a Dios por su nueva labor, se postraron en el suelo “para reconocer su fragilidad ante la gran responsabilidad que les espera y demostrar su total disponibilidad para recibir al Espíritu Santo”.