Mañana se recuerda un año del triunfo presidencial de Rafael Correa y justo en la misma semana se instala la Asamblea, sin que hasta hoy se conozca a todos los aportantes de la segunda vuelta.
Ocurrirá en la misma semana. Mañana se recordará un año del triunfo presidencial de Rafael Correa, el 26 de noviembre del 2006, y tres días después sesionará la Asamblea Constituyente, cuya instalación está prevista para este jueves.
Al término de doce meses (en los que su popularidad, siempre alta, se ha movido entre el 76%, al inicio de su mandato, y el 56%, en la actualidad, según Cedatos), Correa verá concretarse su mayor ofrecimiento de campaña al lograr ubicar en Montecristi a 80 de 130 asambleístas.
Y lo consiguió en medio de un continuo peregrinaje en el interior y exterior del país, millonarios desembolsos en subsidios y decretos de emergencia, y una permanente publicidad.
Los números hablan por sí solos: 44 cadenas radiales, 19 gabinetes itinerantes, 15 giras internacionales (4 de ellas como presidente electo), más de 20 decretos para renovar o declarar emergencias en diez áreas, $ 2 millones en la publicidad de la Presidencia y más de $ 3 millones para la de los ministerios.
Hace 365 días la expectativa ciudadana era grande. Correa enfrentaba en las urnas al empresario Álvaro Noboa (Prian), ganador de la primera vuelta. Para superar la ventaja, ya no solo habló de la Asamblea, de derrotar a la partidocracia o la transformación estructural del país. En la segunda vuelta incluyó en su discurso ofertas parecidas a algunas de Noboa, como la ejecución de planes sociales y productivos y hasta la construcción de 50 mil casas por año.
Todo con el fin de lograr la simpatía de un electorado que, desde aquella segunda vuelta, lo ha llevado a dos más (por la aprobación de la Constituyente en la consulta del 15 de abril y la elección de asambleístas el 30 de septiembre), aunque algunos hablan de una quinta vuelta: los comicios seccionales del 2008 o, si la Asamblea lo ordena, nuevos comicios generales en el país.
Correa explotó su carisma, aumentó su discurso confrontativo, su personalidad explosiva y sumó el apoyo de organizaciones sociales y de partidos y movimientos de izquierda (socialistas, MPD, Pachakutik y otros).
En ese entonces y a diferencia de lo que ocurría con Noboa, la relación entre Correa y la prensa era relativamente buena y, pese a que ciertos sectores advertían su carácter autoritario, hubo medios y periodistas que discreta o abiertamente se identificaron con su propuesta, lo que le significó una ventaja. Así lo recuerda Luis Eladio Proaño, ex consultor político de Noboa. Correa ganó la Presidencia en 17 provincias, incluso en tres grandes como Pichincha, Manabí y Azuay. Enseguida inició una serie de reuniones con empresarios, dirigentes, autoridades de la Iglesia y la embajadora de Estados Unidos, Linda Jewell. Incluso viajó a ese país para entrevistarse con delegados de la Cámara de Representantes.
Pero también fue a Chile, Brasil y Venezuela. Y en estos espacios ratificó su compromiso de terminar con “la larga y triste noche neoliberal”. Prometió, además, aplicar los principios del socialismo del siglo XXI (aunque sin definir el concepto) y, con ello, ratificó su identificación con gobiernos como el de Venezuela, Bolivia y Argentina.
Un año después, el escenario político y la actitud de Correa han registrado cambios. Proaño indica que, aunque la mayoría de los aliados internos y externos del Gobierno se mantienen, también se ahondaron las diferencias entre los detractores y simpatizantes del Mandatario.
Jorge León, catedrático de Ciencias Políticas de la Flacso y la PUCE, piensa que la popularidad de Correa se asienta en tres estrategias: la polarización (el caso más notable –comenta– es el de los llamados “pelucones”), la idea permanente de estar en campaña (por ejemplo, en sus continuos periplos por el país) y la construcción de una legitimidad desde el cumplimiento de la palabra empeñada.
La estrategia ha sido efectiva para el Gobierno gracias a que ha llegado a sectores mayoritarios (choferes, artesanos, estudiantes, trabajadores, pescadores, agricultores), a los que ha favorecido con acciones puntuales. A los pescadores, por ejemplo, con la venta de aletas de tiburón de la pesca incidental (antes restringida); a los transportistas, al frenar la Ley de Tránsito del Congreso que buscaba incrementar penas y multas.
Pero ha sido la ejecución de programas de orden social (incremento de los bonos de Desarrollo Humano y Vivienda, entrega gratuita de textos escolares, créditos productivos a bajo precio para agricultores) lo que más le ha permitido a Correa mantener el apoyo popular.
Actualmente, según Santiago Nieto, director de Informe Confidencial, Correa tiene una credibilidad que sobrepasa el 60%.
Paradójicamente, entre los aliados del gobernante ha estado el propio Congreso, al que ahora pretende disolver a través de la Asamblea. Cuando se instaló el Parlamento, el régimen no tardó en captar una mayoría legislativa coyuntural, integrada por el MPD, PK, socialistas, la ID, el PRE y más de una veintena de diputados suplentes autodenominados ‘dignos’.
Esa mayoría facilitó la aprobación de la consulta para convocar a la Asamblea, pero luego empezó una pugna con el Ejecutivo. En esta estrategia, entes como el Tribunal Supremo Electoral (donde cuatro de sus siete vocales han tomado resoluciones a favor del régimen) y el Tribunal Constitucional (con Patricio Pazmiño, quien militó en Alianza PAIS, a la cabeza) han jugado directa o indirectamente del lado del Gobierno.
Un ejemplo es que en marzo esas instancias avalaron la destitución de 57 diputados que se oponían a la consulta. “Correa cumplió su palabra de tener una Asamblea y la gente se queda con esa idea, aunque él haya forzado las cosas, inclusive por encima de la ley”, dice León al recordar este caso y la aprobación del referéndum en el TSE.
Es más, en estos diez meses de gestión, el Gobierno ha captado el control de instituciones públicas (como la Superintendencia de Bancos o la CTG).
El régimen también ha utilizado los recorridos. En la campaña de asambleístas no escatimó esfuerzos y en dos meses (agosto y septiembre) dio la vuelta por 30 cantones de 16 provincias ofreciendo y entregando obras por $ 300 millones. Ello coincidió con las declaraciones de emergencia que, en este Gobierno, han sido sistemáticas, pues se han firmado más de veinte decretos ejecutivos en los que se declaran o renuevan las emergencias en diez áreas.
En enero renovó la emergencia eléctrica, vigente desde el 2006, firmó otro decreto por los migrantes afectados por Air Madrid y renovó la emergencia por la erupción del volcán Tungurahua. En febrero se sumó la vialidad; en marzo, la salud, la educación y el agro; en abril, el sistema de abastecimiento de combustibles; en junio, las cárceles; y en julio, la Policía. Y aunque el Congreso recientemente las derogó, el Gobierno de inmediato anunció su ratificación.
Hasta el 31 de octubre reciente, las transferencias desde el Fondo de Ahorro y Contingencia (FAC) por concepto de emergencias llegaron a $ 488’609.973,60, y el saldo era de $ 92’743.857,96.
El analista político Santiago Pérez, que trabajó con Correa en la segunda vuelta y eventualmente realiza estudios para el régimen, cuenta que en las investigaciones y grupos focales que efectuaron en la campaña se determinó que, “sobre todo los pobres como grupo sensible, no querían ser defraudados”.
Al igual que en el 2006, la publicidad ha sido clave en el régimen, según Santiago Nieto. Con Vinicio Alvarado, su creativo en época de campaña, desde la Secretaría de la Administración, se incrementó la difusión de mensajes de contenido nacionalista y se amplió la promoción de obras y las posturas del Gobierno, por ejemplo, en la concesión de los aeropuertos.
Pérez piensa que, a más de la “revolución ciudadana”, el Mandatario ha liderado una “revolución” en comunicación que le ha permitido acercarse a la gente. “Logró romper paradigmas. Con Alvarado, que no es político, rompió el mito de que la publicidad oficial es aburrida”.
Cifras
10
EMERGENCIAS
El Gobierno ha firmado más de veinte decretos ejecutivos en los que se declaran o renuevan diez emergencias, aunque el Congreso los derogó el 14 de noviembre.
44
ENLACES
Con el de ayer, el Gobierno ha difundido 44 enlaces radiales los sábados; solo en uno de ellos no ha estado al frente Rafael Correa, sino el vicepresidente Lenin Moreno.
19
GABINETES
El presidente Rafael Correa y sus ministros han participado, hasta la actualidad, en 19 gabinetes itinerantes en diferentes provincias del país. El número 20 será en Alausí.
15
VIAJES AL EXTERIOR
Rafael Correa ha encabezado 15 giras internacionales: 4 como mandatario electo (Brasil, Bolivia y Perú; Argentina y Chile; Venezuela; y Nicaragua) y 11 más ya en funciones.
2
MILLONES
Según la proyección publicitaria de Infomedia, del grupo Ibope-Time, la Presidencia de la República gastó, hasta el miércoles, $ 2’028.321,30 en los medios (con descuentos).
72
POR CIENTO
Según datos de noviembre de Informe Confidencial, el 72% aprueba su gestión en Quito y el 62% en Guayaquil. La credibilidad llega al 65% en Quito y al 52% en Guayaquil.