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Edición del DOMINGO 25 de Noviembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Callejeando por las muchas caras de Buenos Aires
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Caminar por la avenida Corrientes es casi una obligación del turista.
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Texto: Pilar Estrada Lecaro, especial para La Revista | Fotos: Carlos Bruch

Esta es una ciudad que se deja conocer de a poco, que enseña sus mejores rasgos cuando se sueltan los itinerarios y se la empieza a vivir. Es ahí cuando realmente emerge.

Lo esperado, lo único, lo diferente y lo prohibido. Buenos Aires lo tiene todo. Esta capital de 3 millones y medio de habitantes tiene más de 3000 restaurantes y bares que incluyen desde la comida italiana más tradicional hasta la exótica vietnamita, desde un vaso de fernet hasta el bohemio absynthe -si se sabe dónde buscar-.

La cartelera del periódico ofrece más de 300 espectáculos diarios: danza, teatro, ópera, conciertos, etcétera, que se presentan en lugares tan distinguidos como el Teatro Cervantes o en los galpones transformados donde se lleva a cabo el “off-Corrientes”; asimismo, unos 80 espacios culturales que incluyen museos, galerías y centros funcionan activamente con las más diversas propuestas.

Palermo Soho
Lo de “soho” es un eficaz invento del marketing turístico para cambiar el concepto de un barrio y dividirlo en cuadrantes más pequeños por ser el más grande de la capital: Palermo. Esto puede generar confusión, porque soho está dentro de Palermo Viejo, donde también está Palermo Hollywood, Sensible, y dicen que también hay un Queens. Los taxistas se enredan para explicar los límites entre los unos y los otros, y se excusan porque “esto es muy reciente” como dijo  el Tano, quien lleva diez años manejando su taxi propio.

Puede que esa influencia estadounidense sea el génesis para que este sector se haya desarrollado con un fin básicamente comercial, donde se concentra lo cool en tiendas de ropa de autor y marcas de moda con vitrinas llamativas y audaces, haciendo énfasis en lo particular de cada local. También hay bares con esa onda y algunos restaurantes, aunque Palermo Hollywood sobrepasa en cantidad y opciones ese último rubro.

Es divertido para pasear, ver, comprar o “vitrinear”, tomarse un café en lugares como Mark’s, una esquina con sándwiches originales en panes artesanales y buenas ensaladas, o comer algo más elaborado y tomar unos tragos en bar6, muy válido para cualquier hora del día.

En los alrededores de Plaza Cortázar, conocida como Plaza Serrano, o junto a la Plaza Palermo, se prenden los bares más contemporáneos, algunos en casitas que conservan el estilo arquitectónico del área pero conjugadas con una decoración ecléctica, mientras sus fachadas y ciertos detalles aún les cuentan a los visitantes cómo era todo antes del repentino cambio de personalidad.

Recoleta
“Barrio con amplitudes y angosturas. Aloja en sí mucho arte, libros, muertos ilustres, futuros abogados, artesanos, soretes de perros y un shopping de alcurnia”, así la describe el caricaturista porteño Rep con bastante acierto y humor.

En las tardes se llenan los restaurantes y cafeterías, como la tradicional La Biela, que rodea Plaza Francia. Los fines de semana se instala ahí una feria de artesanías y el parque se llena de extranjeros, pero también de nativos que cruzan sus paseos o se sientan en el césped a tomar sol, leer un libro o compartir un mate con los amigos, mientras performers callejeros hacen de mimos, se disfrazan de robots, otros tocan tango y un par de Hare Krishna  recaudan plata para su templo.

Al lado está el famoso cementerio, donde están enterradas familias aristócratas y grandes personajes de la historia nacional, entre ellos Evita. Los imponentes mausoleos apretados uno contra el otro transmiten una energía ambigua, algunos ponen la piel de gallina por su evidente abandono, flores secas, vidrios rotos y féretros movidos. Otra de esas intersecciones decadentes y con un encanto fatídico.

Unas cuadras más arriba, la avenida Santa Fe, “Centro comercial a cielo abierto” como lo denominó el gobierno de la ciudad,  acoge entre las tiendas de ropa y cafés  la librería más grande de Latinoamérica, El Ateneo, ubicada en el antiguo teatro Grand Splendid, el cual se conserva íntegro. Este lugar es el paraíso para cualquier amante de la lectura, se puede tomar un libro de las estanterías y sentarse a leer en un palco o en la cafetería que se emplaza sobre las maderas del escenario.

Uno de los mejores lugares para tomar unos tragos y unos piqueos es Milion, una casa antigua que contrasta su arquitectura con una decoración contemporánea; en el Gran Bar Danzón se come de primera y se toman los mejores vinos seleccionados, mientras un DJ pone chillout; la mejor pizza “como se hacía antes” está en El Cuartito, que tiene 73 años sirviendo la estrella de la casa: la fugazzetta.

San Telmo
En cada cuadra hay que detenerse para disfrutar los pequeños espectáculos, las orquestas de tango, los anticuarios, o  los exitosos vendedores ambulantes que son atacados por la turba para no quedarse sin probar sus megapanes rellenos de queso; todo esto en la empedrada calle Defensa de los Domingos, entre la arquitectura suburbana del siglo XIX y principios del XX, que termina de enmarcar ese aire bohemio tan distintivo de este barrio.

Aunque lo emblemático son las antigüedades, últimamente también se encuentran tiendas muy interesantes de diseño, ropa y decoración, y aunque es tan turística no se ha fabricado fríamente ni se ha quedado sin tiempo, sino que se acopla sin perder su esencia y se muestra muy honesta y viva, por eso –a diferencia del Caminito en La Boca– los rioplatenses son siempre parte de la oleada de gente que viene y va por sus calles.

La noche parece tranquila, pero el movimiento solo se ha trasladado al interior de las casas, algunas transformadas en bares y otras en clubes de música, como la Trastienda o el Club Buenos Aires, este último tiene una programación de tango muy amplia, desde las mejores orquestas hasta milongas queer -como la de esa noche–, y no exige ser homosexual para entrar.

Ahí se puede tomar una Quilmes y comer empanadas, hasta que bailas con una chica que te toma de los brazos y en vez de repetir los pasos básicos dice: “Solo cierra los ojos, siente en qué pierna pongo el peso y déjate llevar, ese es el papel de la mujer en el tango”, y sin pensarlo te deslizas por la pista más acertadamente de lo que esperabas.


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