El dinero cruza las fronteras a cuentagotas: en cantidades de 200 ó 300 dólares. En total, la cuenta es enorme: los migrantes de países pobres envían a casa unos 300 mil millones de dólares al año.
Eso es más de tres veces el total global de la ayuda externa, lo que convierte a las “remesas” en la principal fuente de dinero externo que fluye hacia el mundo en desarrollo.
Las encuestas muestran que el 80 por ciento o más del dinero se gasta inmediatamente, en alimentos, ropa, vivienda, educación o la ocasional fiesta con cerveza o televisor. Aún así, hay decenas de miles de millones de dólares disponibles para su ahorro o inversión, en lugares donde hay escasez de capital.
Mientras que se ha demostrado que las remesas reducen la pobreza de los hogares, los legisladores buscan aumentar su efecto sobre el crecimiento económico.
Algunos migrantes, por ejemplo, envían el dinero a casa a cuentas de ahorro en pequeñas instituciones semi bancarias de micro financiamiento, que utilizan el fondo de capital resultante para otorgar préstamos a emprendedores locales.
Resulta difícil decir exactamente cuánto dinero fluye, e incluso más difícil precisar a dónde va. Sumas grandes y pequeñas viajan informalmente, por medio del correo o en manos de amigos. El Banco Mundial, el principal “contador”, sólo lleva la cuenta de las transferencias registradas por los bancos centrales. La suma del año pasado alcanzó los 208 mil millones de dólares. Los funcionarios del banco calculan que el total global es aproximadamente 50 por ciento mayor: 300 mil millones o más.
El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, organismo de la ONU, y el Banco Interamericano de Desarrollo recientemente hicieron público un conjunto de cifras extraídas de fuentes adicionales, entre ellas datos de encuestas privadas y registros de las compañías de transferencia monetaria.
El cálculo del total global en el nuevo estudio, 301 mil millones de dólares, es aproximadamente igual al del Banco Mundial. Sin embargo, cuando se habla de países específicos, las dos organizaciones discrepan marcadamente.
El Banco Mundial, al capturar los datos de los bancos centrales, dijo que los países del sur de África recibieron unos 1.400 millones de dólares, en 2006. El nuevo estudio ubicó la cifra en 4.500 millones.
El Banco Mundial calcula los ingresos de Brasil en 3.500 millones de dólares; el nuevo estudio reporta 7.400 millones.
Independientemente del método contable, las cantidades involucradas son cuantiosas y fluyen por todo el mundo: la migración es ciertamente global.
El nuevo estudio encontró que 60 países recibieron mil millones de dólares o más el año pasado. En 38 países, las remesas representaron más del 10 por ciento del producto interno bruto.
Donald F. Terry, funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, que contribuyó a patrocinar el estudio, lleva años haciendo campaña para promocionar la importancia de las remesas. En su agenda política se encuentra el reducir los costos de los envíos y ayudar a los migrantes a abrir cuentas bancarias, particularmente en sus países de origen, para que puedan tener acceso a préstamos hipotecarios y empresariales.