Los enemigos del calentamiento global rara vez incluyen a estaciones de esquí y campos de golf en la lista de las víctimas del fenómeno.
Aunque pueden ser menos adorables que los pingüinos y menos impresionantes que el deshielo de los casquetes polares, los dueños de centros vacacionales y los operadores turísticos se verán afectados fuerte y directamente por el cambio climático mundial. De hecho, aparte de la agricultura, pocas fuentes de sustento dependen tanto del clima como las suyas.
Los organizadores de una conferencia de la ONU celebrada en septiembre, en Davos, Suiza, buscaron transmitir ese mensaje a funcionarios y operadores turísticos de casi 100 países.
“El producto turístico se verá íntegramente afectado”, expresó Geoffrey Lipman, secretario general asistente de la Organización de Turismo Mundial de la ONU. “Todos los destinos tienen un componente vinculado con el clima”.
Imagine una estación de esquí cuyas telesillas se encuentren al pie de montañas que carecen de una capa decente de nieve, o un club de buceo cuyos arrecifes sucumbieron a un mar más caliente y tormentoso, o un hotel con campo de golf en una zona donde la falta de agua impidió mantener verdes a los fairways.
Los expertos de la industria indican que todas estas posibilidades son reales y que, de hecho, los primeros efectos ya se hacen sentir. En general, los operadores turísticos en los países desarrollados no enfrentan una crisis, aunque sus ganancias futuras sí dependerán de su capacidad para adaptarse exitosamente a las circunstancias.
A lo largo del Ecuador, donde la salud de la industria turística puede tener un impacto económico significativo, los desafíos y los riesgos son mayores.
En gran parte de África, por ejemplo, el turismo constituye la principal fuente de ingresos y, a menudo, la única fuente de divisas extranjeras.
Los costos son elevados. Debido a la dependencia de la industria de los autos y autobuses, así como del aire acondicionado y, especialmente, del transporte aéreo, el turismo constituye una importante fuente de gases de calentamiento global.
La conferencia de Davos concluyó que el turismo origina aproximadamente el 5 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Y los países más pobres no tienen el capital necesario para efectuar cambios favorables al medio ambiente.
“Hablar de reducir el transporte aéreo es perfecto, pero numerosos estados-naciones dependen de él”, señaló Lipman. “Piense en la situación de Nueva Zelanda y Australia, y, aún más importante, piense en los países pobres, las Maldivas, las Seychelles y África, que lo necesitan porque es la única forma de que lleguen turistas”.
A corto plazo, el calentamiento global también brinda oportunidades, especialmente en las zonas templadas.
La tendencia al calentamiento ha alargado más de un mes la temporada de golf en Antalya, Turquía, de acuerdo con Ugur Budak, coordinador de golf de la compañía Akkanat Holdings. “Los inviernos son menos fríos y, para nosotros, el efecto actual es bueno”, explicó Budak.
Agregó que aún no se habían dado problemas, como la escasez de agua, que existen en otras partes del mundo, “pero sabemos que podríamos ser vulnerables en el futuro”.