“Yo soy Sam”, es la frase de presentación mencionada tierna e inocentemente por Sam Daw-son, interpretado por Sean Penn al inicio de la cinta del mismo nombre. Película impactante, no solo por el contenido dramático y sentimental de la historia de un hombre con inteligencia de un niño de 7 años que vive feliz junto con su hija, sino por ser una de las mejores interpretaciones vistas en los últimos tiempos de un discapacitado mental en la pantalla grande.
El papel del discapacitado en el cine se divide en dos: por una parte están los que sufren amargamente por su impedimento, sintiéndose como una piedra en el zapato, y culminan sus vidas con el crimen o suicidio. Por otro lado están los que luchan por lograr sus objetivos y se convierten en ejemplo de los que se consideran “completos y capaces”…
La corriente cinematográfica sobre discapacidad en los últimos tiempos se ha inclinado a lo humano y en la mayoría de casos refleja historias de la vida real. El hombre elefante es la mejor muestra de la percepción apresurada y errónea que tenemos. Solo un joven médico descubrió que tras la deforme máscara de un “monstruo de la era victoriana” había una personalidad dulce.
Recordemos también el célebre filme Mi pie izquierdo (protagonizado por Daniel Day Lewis), que reseña la vida del escritor y pintor irlandés Christy Brown, quien sufre de parálisis cerebral irreversible y que trasciende toda adversidad desarrollando la habilidad de escribir y pintar con su pie izquierdo.
No se puede dejar de lado Rain Man, con una majestuosa interpretación de Dustin Hoffman en el papel de Raymond, un autista que es utilizado por su calculador hermano para reclamar la herencia que dejó su padre.
En la década del noventa, algunas películas también llevan al discapacitado a la cima del cine. Forrest Gump, un joven con deficiencias mentales no muy profundas y con incapacidad motora, que termina convirtiéndose en héroe durante la guerra de Vietnam. La cinta obtuvo cuatro premios Oscar, incluyendo uno entregado a Tom Hanks, quien encarna al personaje principal. Otro ganador del galardón por su actuación como discapacitado es Al Pacino, gracias a la cinta Perfume de mujer, donde interpreta a un ciego.
Tampoco se debe olvidar al español Alejandro Amenábar y la cinta Mar adentro, donde Xavier Bardem refleja fielmente el sufrimiento y la amargura de Ramón Sampedro, un tetrapléjico que pelea durante 28 años el derecho a quitarse su propia vida.
Para el desarrollo de este tipo de películas, donde la trama atrapa, desgarra y en la mayoría de casos busca reflexión, los actores son capaces de todo. Lo difícil no radica en lo físico, sino en la empatía lograda, sentirse como discapacitado y asumir como propios los impedimentos de otros. Sean Penn, por ejemplo, tuvo que internarse en Los Angeles Goal, una organización que acoge a adultos con discapacidad.
Mañana, 3 de diciembre, se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, declarado por las Naciones Unidas. En Ecuador hay más de un millón y medio de personas que tienen una limitación mental o física*.
Se ha producido un importante avance en la concepción de discapacidad. Los conceptos tradicionales que incluyen discriminación de a poco se sustituyen por la eliminación de obstáculos, igualdad de oportunidades y participación de personas con discapacidad en cualquier rol.
Querer tomar el papel de un discapacitado es una osadía, interpretarlo es una responsabilidad y acercamiento que requiere más puntos que la destreza artística para lograr una buena calificación.
*Fuente: Estudio del INEC 2002
EL AGUACATE en Radio City: FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00