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Edición del DOMINGO 2 de Diciembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Alerta en el MAAC Cine, la última barricada
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Fachada del MAAC Cine, posiblemente la última barricada del cine arte en Guayaquil.
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Carlos A. Ycaza | cicaza@eluniverso.com

Bajo la crisis política del Banco Central, una de las víctimas podría ser la perseverante y pluralista programación de la única sala de cine arte en Guayaquil.

La historia del cine mundial no solo se escribe con sus películas, sino en las salas especializadas que hacen posible su acceso al público. Me remonto a París en mayo de 1968. Los estudiantes estaban en las calles y pataleaba el gobierno del presidente De Gaulle. La revuelta social también incluía al cine y a un personaje que encarnó una realidad cultural que ya era parte de la identidad del país. Él era Henri Langlois, calificado por Jean Cocteau como "el dragón que defiende el patrimonio cinematográfico" de la Cinemateca de París, un tesoro invalorable con más de 30.000 películas en sus bóvedas de ese año, exhibidas diariamente en ciclos donde los clásicos se alternaban con la vanguardia del momento.

Langlois había sido removido injustamente de una actividad directriz instaurada en 1936, donde había demostrado su acética devoción a la preservación de filmes y a su exhibición y promoción. Los directores de la nueva ola francesa, con Jean Luc Godard y Francois Truffaut a la cabeza, pegaron el primer grito bajando el telón en el Festival de Cannes y lo que siguió en las calles de París parecía una escena de Los Miserables, de Víctor Hugo. Langlois fue restituido y la Cinemateca  de París es en la actualidad una de las instituciones emblemáticas de la civilización occidental.

Cuarenta años después, la cultura cinematográfica es crucial en la actividad museística y hace cuatro años el MAAC transforma acertadamente lo que iba a ser uno de sus auditorios en el flamante MAAC Cine. Siguiendo los pasos del dragón francés y su creativa multiplicidad de ofertas cinematográficas, se contrata a la empresa privada Ochoymedio de Quito para encargarse de la programación, por la experiencia que ellos ya tenían en su propia sala de cine arte en la capital. Este apoyo se ha mantenido hasta que las políticas del Gobierno actual ocasionaron una crisis administrativa en el Banco Central y el posible traspaso de su inmensa obra cultural a un Ministerio de Cultura que hasta la fecha no ha definido nada, en medio de discursos panfletarios, líricos y populistas, como si la actividad artística fuera solo motivo de fiestas barriales y tarimas.

El Ochoymedio ha definido la programación del MAAC Cine hasta fines de año y los directivos del Central preparan una posible licitación, todavía enredada en la burocracia de turno. Para remate, se oyen voces acaloradas hablando de la gente del Ochoymedio como “los serranos que no dan paso a los cineastas guayaquileños" y de que hay muchas funciones con salas vacías, como si la actividad cultural tiene que ser reglamentada y medida por la cantidad de público y no por su calidad. También hay salas vacías en los malls.

Monsieur Langlois nunca se dedicó a dictar cursos de producción ni circunscribió la difusión cinematográfica a aberraciones nacionalistas y peor localistas. De esta manera, lo primordial en el MAAC Cine ha sido mantener diariamente una extraordinaria variedad de proyecciones, tanto internacionales como nacionales, incluyendo ciclos con pequeñas demostraciones de los 'hijos de Spielberg y del arroz con menestra' de Guayaquil, sin meterse en más profundidades que competen a entidades educativas, objetivos esenciales de otros ministerios. Junto con su agenda de exhibiciones está un periódico mensual que promueve la crítica y las reflexiones sobre el contenido de los filmes y sus autores. La formación de cineastas profesionales solo se dará mientras exista en la ciudad una identidad audiovisual que no se vincule solamente a lo que vemos en la televisión. Para ello son prioritarias verdaderas escuelas de cine en las universidades y allí el MAAC Cine es la pieza clave para complementar el aprendizaje.

Todo esto sucede en medio de uno de los peores años en estrenos cinematográficos comerciales. No tenemos a otro dragón que nos defienda de los peligros de una inercia instaurada que solo nos obliga a agachar cabeza y aceptar mediocridades. Pero en el MAAC Cine todavía está el Ochoymedio programando, última barricada antes de salas oscuras, pantallas en negro y los quejones de siempre.


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